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  • AFP

Cientos de policías se han instalado alrededor del Parlamento iraní para evitar que grupos de jóvenes manifestantes, concentrados en esa zona, continúen las protestas contra los resultados de las elecciones presidenciales en las que resultó reelecto el presidente Mahmud Ahmadinejad. Los manifestantes fueron convocados por el candidato opositor Mir Hosein Musaví.

Los agentes del orden público están dotados de porras y escudos y solicitan a los cientos de jóvenes que circulen y disuelvan los grupos formados en las calles. Hasta el momento los protestantes no han podido corear lemas ni exhibir pancartas.

Gobierno "no cederá" a manifestaciones
El guía supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, declaró hoy que el gobierno "no cederá" a las manifestaciones contra la reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad, en un marco de creciente tensión con los países occidentales que condenaron la represión de las protestas. "En ocasión de los recientes incidentes relacionados con la elección, insistí y seguiré insistiendo en la necesidad de aplicar la ley. Ni el sistema ni el pueblo cederán por la fuerza", declaró el ayatolá Alí Jamenei, tras diez días de multitudinarias protestas que dejaron al menos 17 muertos, unos cien heridos y un centenar de detenciones.

Jamenei, máxima autoridad de la República Islámica, ya había defendido la semana pasada la legitimidad de la reelección de Ahmadinejad en los comicios del 12 de junio y exigido el fin de las protestas, lideradas por el candidato reformista y ex primer ministro Mir Hosein Musavi.

Por su lado, el canciller Manuchehr Mottaki manifestó hoy que Irán consideraba reducir el nivel de sus relaciones con Gran Bretaña, acusada de fomentar los disturbios. El gobierno británico anunció ayer la expulsión de dos diplomáticos iraníes, en represalia por una medida similar contra dos miembros de la legación de Londres en Teherán.

El ministro de Interior iraní, Sadegh Masuli, acusó además a Estados Unidos de inmiscuirse en los asuntos internos y sostuvo que los "agitadores" recibieron fondos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de la oposición en el exilio de los Muyaidines del Pueblo. El presidente estadounidense, Barack Obama, condenó el martes la represión violenta de las protestas y afirmó que la legitimidad de la reelección del conservador Ahmadinejad plantea "serios interrogantes".

En el plano interno, las autoridades mantienen una fuerte presión. Unos 25 periodistas y empleados del diario Kalemeh Sabz, creado por Musavi para su campaña y prohibido al día siguiente de los comicios, fueron detenidos el lunes, según informó hoy una de las directoras de redacción del periódico. La policía dio parte del hecho anunciando una redada en "la sede de campaña de uno de los candidatos", que servía para "organizar las recientes manifestaciones y disturbios (...), así como acciones contra la seguridad nacional".

Piden liberación de detenidos en últimas semanas
La esposa de Musavi, Zahra Rahnavard, pidió la liberación de todas las personas detenidas en las últimas dos semanas. Las últimas protestas señaladas en Teherán datan del lunes. Mientras que otro candidato, el conservador Mohsen Rezaie, ex jefe de los Guardianes de la Revolución, ejército ideológico del régimen, anunció que retiraba sus denuncias de fraudes, asentando un golpe a la estrategia de la oposición.

Rezai justificó su decisión por el hecho de que "la situación política, de seguridad y social del país ha entrado en una fase sensible y determinante, que es más importante que las elecciones", en una carta dirigida al Consejo de los Guardianes, la máxima autoridad electoral.

Irán decidió no participar en la reunión de cancilleres del G8 que comienza mañana en Trieste, Italia para discutir la estabilización de Afganistán, pero que sin duda tendrá entre sus principales preocupaciones la situación en la República Islámica.

El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, reiteró ayer que consideraba "difícil" que haya habido fraude en Irán, dada la diferencia de votos (63% para Ahmadinejad y 34% para Musavi), pero se mostró preocupado por el hecho de que haya "inocentes muriendo, lo que es lamentable e inaceptable para cualquier demócrata del mundo".