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  • AFP

La Asamblea General de la ONU inició hoy una conferencia de alto nivel, aunque sin presencia de líderes de países desarrollados, que durante tres días debatirá medidas para ayudar a que los países más pobres y vulnerables puedan superar la crisis financiera global. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó hoy a una reforma de las instituciones financieras internacionales.

"Las instituciones mundiales creadas hace varias generaciones deben tornarse más responsables, más representativas y más eficientes", declaró Ban a los representantes de los estados miembros de la ONU. "Tenemos que abocarnos juntos a la reforma de las normas y de las instituciones mundiales", agregó.

El presidente de la Asamblea, Miguel D' Escoto Brockmann, organizador de la conferencia, expresó que la misma apunta a "identificar respuestas de emergencia y a largo plazo para mitigar el impacto de la crisis, especialmente entre los pueblos más vulnerables". La conferencia también "iniciará un necesitado diálogo sobre la transformación de la arquitectura financiera internacional, tomando en cuenta las necesidades y preocupaciones de todos los estados miembros".

Países en desarrollo pagan el alto costo de la crisis
Los países en desarrollo, que componen la amplia mayoría de la Asamblea de 192 integrantes, argumentan que están pagando el precio de una crisis que fue creada por el mundo desarrollado. Uno de los primeros en intervenir en el debate fue el vicepresidente de Honduras, Aristides Mejía, quien destacó que la crisis internacional impactó a su país "de manera directa" dado que este año "la caída de las remesas, la reducción de las importaciones y la disminución del turismo han condicionado una reducción del crecimiento económico a no más del 2%".

"Una crisis como la actual requiere de respuestas de mayor complejidad que conduzcan a la creación de un sistema reglamentario supranacional para lo cual el FMI podría convertirse en el organismo en donde los países acuerden las reformas que se deberán poner en vigor".

A nombre del Grupo de Río, el secretario de desarrollo social de México, Ernesto Cordero, expresó que "para salir adelante de esta crisis y evitar que se reproduzca", es necesario "ir más allá de la regulación bancaria y financiera y abordar la cuestión fundamental de las deficiencias e inequidades de la actual arquitectura económica y financiera internacional".

En nombre de la comunidad de países caribeños, Caricom, el primer ministro de Belice, Dean Barrow, precisó que las instituciones crediticias regionales como el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y subregionales como el Banco Caribeño de Desarrollo o el Banco Centroamericano de Integración Económica necesitan mayor respaldo para cumplir sus tareas. "Esas instituciones de financiamiento al desarrollo --apuntó Barrow-- tienen sus datos de seguimiento, están familiarizadas con las situaciones económicas y sociales de sus miembros, y están mejor colocados para ayudar al diseño y la implementación de sus intervenciones".

BM proyecta brecha financiera de U$ 700.000 millones
El ministro chino de Relaciones Exteriores, Yang Jiechi, destacó la necesidad de "seguir mejorando la estructura dirigente del FMI y el Banco Mundial, incrementando genuinamente la representación de los países en desarrollo". Los organizadores destacaron que el Banco Mundial proyecta una brecha financiera de 700.000 millones de dólares en los países en desarrollo, con el resultado de 1,5 a 2,8 millones de muertes infantiles para 2015 y más de 100 millones de personas cayendo en la pobreza extrema cada año en tanto dure la crisis.

Casi 120 países miembros de la ONU asisten a la conferencia, con la participación, entre otros, de los presidentes Rafael Correa de Ecuador, Evo Morales de Bolivia y Hugo Chávez de Venezuela, los vicepresidentes de Irán y Zimbabue y los primeros ministros de Bosnia, Serbia, Togo y varias naciones del Caribe. Pero en una aparente falta de interés, países desarrollados clave sólo enviarán delegaciones de bajo nivel.

El documento final está basado en recomendaciones de un panel de expertos económicos y financieros de todo el mundo e incluye medidas a largo plazo al igual que pasos prácticos para reformar la arquitectura financiera mundial. Estas incluyen financiamiento externo para cubrir la caída estimada de 2 billones de dólares en ingresos por exportaciones de los países en desarrollo y la huida de capitales por la crisis. Los fondos provendrían una reserva internacional de activos, Derechos Especiales de Giro (DEG), que sería provisto por el FMI en base a las necesidades.

Otras propuestas están centradas en un importante alivio de la deuda para países pobres afectados por la crisis, nuevas fuentes de financiamiento para proyectos de desarrollo y la necesidad de que los donantes cumplan con sus compromisos bilaterales y multilaterales para la asistencia al desarrollo. A D' Escoto le fue encargada la tarea de organizar la conferencia por parte de líderes mundiales durante negociaciones sobre financiamiento y desarrollo efectuadas en Doha, Qatar, en diciembre de 2008.