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BAGDAD / AFP

Al menos murieron 62 personas, entre las que había muchas mujeres y niños, y otras 150 resultaron heridas ayer miércoles por la noche, en un atentado perpetrado en un mercado del barrio chiíta bagdadí de Sadr City, informó el comando central de las operaciones militares de Bagdad.

Este nuevo atentado se produce cuando falta menos de una semana para la anunciada retirada de las fuerzas estadounidenses de las ciudades iraquíes.

Según una fuente del Ministerio del Interior, un triciclo motorizado lleno de explosivos cubiertos por verduras y frutas se paró ante el mercado de pájaros en hora punta.

El conductor dejó su vehículo y huyó antes de que se produjera la explosión a las 19H00 (16H00 GMT).

El norteño barrio de Sadr City, que era antes un feudo del Ejército de Mahdi, la milicia del jefe radical chiíta Moqtada Sadr, ya fue recientemente blanco de atentados sangrientos.

Parecía una bola de fuego

“Hacía la compra en el mercado de Mraidi como cada dos días. Vi una bola de fuego y oí una enorme explosión que hizo temblar el mercado. Vi cómo se elevaban coches de lo potente que era la explosión. Me desmayé y volví en mí en el hospital general de Sadr City”, contó a la AFP Najem Ali, un funcionario de 30 años que sufrió heridas en las manos y en el pie izquierdo.

“En el hospital reina el caos. Hay heridos por todas partes, entre ellos mujeres y niños”, añadió.

Saif Mohamad, de 20 años, dice haber “visto pedazos de carne y charcos de sangre” cuando corrió hacia el lugar del atentado en busca de dos amigos. El olor era “asfixiante”, afirmó.

“¿Cómo puede el gobierno afirmar que puede garantizar la seguridad y recibir el testigo de los estadounidenses? Los que cometen estos atentados no quieren que los estadounidenses se marchen”, estimó.

“Los atentados de los últimos días demuestran que las fuerzas iraquíes no son capaces de proteger a los ciudadanos de la violencia”, prosiguió.

Es el segundo atentado en menos de una semana que deja un número tan alto de víctimas en Irak.

El sábado, 72 personas perdieron la vida en la provincia de Kirkuk, 250 km al norte de Bagdad. Un kamikaze hizo estallar su camión con una tonelada de explosivos en el centro de la localidad de Taza, dejando un panorama desolador y 80 casas destruidas. Las autoridades locales atribuyeron el atentado a la red Al Qaida.

Las autoridades son conscientes de que los insurgentes, aunque debilitados, se han propuesto hacer descarrilar el proceso de traspaso de poderes de los estadounidenses a los iraquíes.

Irak está viviendo una oleada de violencia que en tres días ha causado más de un centenar de muertos, señal de que los insurgentes tienen la intención de desafiar a las autoridades iraquíes, que quedarán a cargo de la seguridad de las ciudades, una vez que las tropas estadounidenses se retiren de ellas el 30 de junio.