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TEHERÁN / AFP

El reformista Mir Hosein Musavi, principal figura del movimiento que pide la anulación de las elecciones en Irán, desafió nuevamente al poder al afirmar que no se dejará amilanar por las “amenazas”, en su combate por “los derechos del pueblo iraní”, y renovó su llamado a seguir las manifestaciones en calma.

Por su parte, el presidente Mahmud Ahmadinejad exigió ayer jueves que su homólogo estadounidense Barack Obama deje de “interferir” en los asuntos de Irán, donde las fuerzas de seguridad impiden desde hace tres días las protestas contra su reelección.

El ayatolá disidente Hosein Ali Montazeri advirtió sobre los riesgos de la política represiva, pues “si el pueblo no puede revindicar sus derechos legítimos (...), el aumento de la frustración podría destruir los cimientos de cualquier gobierno”.

Las protestas, sin precedentes desde hace 30 años en Irán, han sido duramente reprimidas en los últimos días. Las manifestaciones, que congregaron hasta varios centenares de miles de personas la semana pasada, han perdido su amplitud.

El candidato reformista Mehdi Karubi, que como Musavi acusa al gobierno de fraude electoral, canceló una ceremonia de duelo por las víctimas de la represión, al no haber sido autorizado.

Las manifestaciones dejaron un total de 20 muertos, entre ellos ocho miembros de la milicia islámica basij, informó el jueves en su página internet el canal de televisión pública iraní en lengua inglesa Press TV.

Informaciones sin verificar

Otros medios públicos habían informado antes de 17 muertos y de un centenar de heridos, una cifra imposible de verificar por la prensa extranjera, que sólo puede cubrir los acontecimientos autorizados por el gobierno.

Musavi, apoyado por el campo reformista, denunció también presiones para retirar su pedido de anulación de los comicios, que según los resultados oficiales Ahmadinejad ganó con el 63% de los votos, contra 34% para su principal rival.

Según la prensa local, al menos 140 políticos, periodistas y universitarios han sido detenidos desde el inicio de las manifestaciones.

Los dirigentes de la República Islámica acusaron en los últimos días de los disturbios a los países occidentales, y en especial a Estados Unidos y Gran Bretaña.

Ahmadinejad volvió a la carga este jueves, instando a Obama a dejar de “interferir” en los asuntos de su país.

Ahmadinejad afirmó que el lenguaje de Obama le recordaba al de su predecesor George W. Bush, y que esto hacía peligrar la posibilidad de cualquier diálogo.

“¿Va a utilizar este lenguaje con Irán? Si ese es el caso, no habrá nada que hablar”, añadió.

Estados Unidos e Irán rompieron relaciones diplomáticas en 1979.

Desde que llegó a la Casa Blanca en enero, Obama ha manifestado su deseo de reanudar el diálogo bilateral, pero la represión de las protestas postelectorales lo llevó a elevar el tono frente a los dirigentes de la República Islámica.

El embajador de Irán en Bruselas también reclamó este jueves a la UE que no “interfiera en los asuntos internos” de su país y alertó contra “medidas precipitadas” que podrían tener “consecuencias inconvenientes”.

La crisis política iraní también será uno de los temas predominantes de la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G8 (los siete más industrializados del mundo y Rusia) que se celebraban anoche, jueves, en Trieste, Italia.