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NUEVA YORK /AFP

La hora de la verdad llega este lunes para el financista y estafador Bernard Madoff, cuando un juez federal pronuncie su sentencia en Nueva York, que según expertos será de al menos 20 años de cárcel.

Más de seis meses después de su estrepitosa caída del Olimpo de las finanzas, cuando el 11 de diciembre de 2008 y en plena crisis la estafa quedó al descubierto, Bernard Madoff, de 71 años, conocerá su condena.

El juez federal Denny Chin escuchará una última vez a algunas de las víctimas del fraude más grande de la historia de Wall Street y al propio Madoff, que probablemente se arrepentirá otra vez en público.

Chin decidirá entonces su suerte, y los expertos legales no descartan que Madoff apele la sentencia, cuya magnitud todos intentan pronosticar.

Es pasible de hasta 150 años de cárcel, aunque su abogado invoca su avanzada edad para reclamar sólo 12, la mayoría de los especialistas anticipan al menos 20 y en condiciones duras: no habrá cárcel de lujo para el timador.

La fiscalía -según documentos difundidos este sábado por la justicia- pide rechazar el pedido de su abogado y asegura que dada “la magnitud, la duración y la naturaleza de los crímenes” se merece 150 años de cárcel o una condena que “garantice” que “se quedará en la cárcel por el resto de sus días y que disuada” a otros de actuar como él.

“Creo que Madoff no va a recibir una sentencia de menos de 20 años, y probablemente más”, dijo William Devaney, ex fiscal federal en el distrito de Nueva Jersey, a la AFP.

Conforme con el derecho penal federal estadounidense, el condenado debe cumplir al menos 85% de su pena aunque demuestre buena conducta, con lo cual una sentencia de 20 años podría reducirse a 17, es decir que Madoff deberá esperar a cumplir 88 años para gozar de una estadísticamente improbable libertad.

Devaney explicó que su pronóstico se basa en precedentes de fraudes por miles de millones de dólares, tras los cuales el condenado recibió cadena perpetua “de facto”, como sería el caso de Madoff si le dan 20 años o más.

“Existe la posibilidad de que apele, pero le será muy difícil revertir una sentencia en apelación”, opinó Devaney. La Corte de Apelaciones demoraría en su opinión alrededor de un año en pronunciarse.

Bradley Simon, otro fiscal federal que ahora defiende casos de delitos económicos en Nueva York, coincidió en que Madoff podría apelar la sentencia, pero también puso en duda que tenga éxito “dada la envergadura del fraude”.

“Yo predigo que tendrá una sentencia del orden de los 20 años o más, tal vez 25 años, basándome en otros casos de fraudes importantes. Eso sería como una cadena perpetua para alguien de 71 años”, explicó Simon.

Según el especialista, el juez Chin pronunciará “una sentencia severa pero que no sea percibida como una concesión a la muchedumbre furiosa” de la opinión pública y las víctimas.

Una vez conocida la pena, queda la cuestión clave de la restitución del dinero. De los 65.000 millones de dólares que totalizaría la estafa, los fiscales sólo identificaron con precisión 13.000 millones, y el fideicomiso encargado de la liquidación de bienes de Madoff apenas recuperó 1.000 millones.

Con la casi certeza de no volver a ver jamás la luz del día, probablemente la única cuestión relevante para Madoff sea a esta altura en qué condiciones vivirá preso.

Curiosamente, esa decisión no depende necesariamente del poderoso juez federal, que sólo puede hacer recomendaciones a la Oficina de Prisiones, encargada de determinar a qué cárcel irá y con qué niveles de seguridad.

Según Bradley Simon, dada la importancia de la pena, no podrá ser una cárcel “liviana”. “Estará con gente que cometió otro tipo de crímenes, más violentos”.

“No creo que pueda aspirar a una prisión campamento, de esas que no tienen muros ni alambrados”, coincidió William Devaney.

Madoff obtuvo por lo pronto del juez Chin una pequeña concesión: poder asistir vestido de civil sin el uniforme de presidiario a la sesión pública del lunes a partir de las 14H00 GMT en la corte federal del sur de Manhattan.