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  • Agencias

Las calles de la capital hondureña permanecen en calma tras la primera noche bajo el toque de queda. Los alrededores de la Casa Presidencial están cortados con barricadas improvisadas, mientras que la presencia del Ejército y de la Policía en ese lugar y en otros edificios oficiales se limita al interior y a las inmediaciones, y en número reducido.

Varios seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya no fueron desalojados de la sede de Gobierno durante el toque de queda que comenzó ayer, aunque según denuncias de los organizadores anoche se produjeron disparos desde la Casa Presidencial. El tránsito de personas y vehículos en las calles a primera hora del día era normal.

Por otro lado, a partir de hoy el poderoso sindicato de maestros ha prometido manifestaciones y se ha creado el Frente Popular de Resistencia (FPR) para exigir y luchar por el regreso del depuesto presidente Manuel Zelaya.

Presidente interino llama a la normalidad
El presidente designado por el Congreso, Roberto Micheletti, comenzó el día haciendo un llamamiento a los hondureños en la radio para que asistan con normalidad a sus puestos de trabajo. "Hoy debemos de garantizar que todos los niños estén en las escuelas y que todos los muchachos y muchachas vayan a la universidad", expresó en declaraciones a una emisora local.

"A todos los ciudadanos, que vuelvan a sus trabajos -continuó-, que vuelvan a sus labores, queremos hoy más que nunca la producción de ellos, necesitamos de su labor, de su capacidad, de sus conocimientos para poder salir adelante".

Tras el derrocamiento del mandatario hondureño, Manuel Zelaya, el presidente designado por el Congreso en Honduras, Roberto Micheletti, decretó un toque de queda por 48 horas a partir de las nueve de la noche (hora local). Micheletti aseguró que el ejército no ha dado un golpe de Estado sino que simplemente se limitó a "cumplir con una orden judicial" porque Zelaya estaba "infringiendo las leyes de nuestro país".

El Congreso hondureño decidió, por unanimidad, "improbar" a Zelaya por "su manifiesta conducta irregular" y por sus "reiteradas violaciones a la Constitución y a las leyes e inobservancia de las resoluciones y sentencias de los órganos institucionales", según reza una declaración. Los parlamentarios decidieron "separar del cargo de presidente constitucional de la República de Honduras" a Zelaya y nombrar en su lugar a la máxima autoridad del poder legislativo Roberto Micheletti "por el tiempo que falte para terminar el periodo constitucional y que culmina el 27 de enero del año 2010". Las elecciones generales están previstas para el 29 de noviembre próximo.

La destitución del presidente hondureño Manuel Zelaya, quien fue detenido y expulsado a Costa Rica por militares, fue en cumplimiento de una orden judicial, informó la Corte Suprema de Justicia en un comunicado. "El poder judicial deja constancia de que sí el origen de las acciones del día de hoy están basadas en una orden judicial emitida por juez competente, su ejecución está enmarcada dentro de los preceptos legales", señaló el comunicado leído por el portavoz del poder judicial, Danilo Izaguirre. Dicha orden "debe desarrollarse contra todo lo que igualmente se anteponga a devolver al Estado de Honduras el imperio de la ley", agregó.

El poder judicial también estima que en este caso, "las Fuerzas Armadas, como defensoras del imperio de la Constitución han actuado en defensa del Estado de Derecho, obligando a cumplir las disposiciones legales a quienes públicamente han manifestado y actuado en contra de las disposiciones de la Carta Magna".

Zelaya había mantenido su voluntad de convocar ayer una consulta popular que había sido declarada ilegal por la justicia. El presidente pretendía obtener la luz verde de la población para convocar un referéndum, el próximo 29 de noviembre, fecha de las elecciones generales, para reformar la Constitución y permitir la reelección presidencial. La justicia también ordenó el decomiso de todo el material electoral que había sido distribuido por el país para llevar a cabo dicha consulta.

Zelaya: "Me engañó la élite del Ejército"
Manuel Zelaya denunció desde Costa Rica que fue víctima de un "secuestro", "un golpe de Estado" y un complot por parte de un sector del ejército. "Estoy en San José, Costa Rica, he sido víctima de un secuestro por parte de militares hondureños (...) Me engañó la élite del Ejército", aseguró Zelaya, quien además pidió al presidente estadounidense Barack Obama que aclare "si está detrás de esto". "Si (Estados Unidos) niega el apoyo a este golpe, puede evitar este zarpazo a nuestro pueblo, a la democracia", insistió. Desde Washington, Obama negó su apoyo a este golpe y urgió a todas las partes a respetar las "normas democráticas".

El mandatario hondureño describió que un grupo de militares irrumpió en su residencia en medio de la noche, lo amenazaron con armas y lo sacaron violentamente de su domicilio, sin darle tiempo ni siquiera a vestirse. "Estoy aún en camisa de dormir (...) Me sacaron semidesnudo, a la fuerza (...) Me amenazaron con dispararme. Esto es un secuestro brutal de mi persona, sin justificación, sólo por el deseo nuestro de querer instalar un proceso democrático y participativo", aseveró.

La captura de Zelaya fue anunciada por el embajador hondureño ante la OEA, Carlos Sosa Coello, en declaraciones a CNN desde su casa en Washington. "El hecho es que hay un golpe de Estado, el presidente ha sido secuestrado, ha sido golpeado", sostuvo el diplomático, agregando que "los medios de comunicación de Honduras no pueden expresarse libremente". "No hay oficialidad en Honduras porque hay un estado de facto", agregó. En la entrevista telefónica sostuvo que la primera dama está a salvo en Honduras, al tiempo que "el resto de la familia está perseguida".

Más temprano, el secretario privado del presidente, Enrique Reina, indicó a los medios locales que Zelaya estaba retenido en una base aérea. Según un testigo entrevistado por Radiocadena Voces, cuatro comandos de unos 200 soldados llegaron a la residencia del presidente hacia las 06H00 (12H00 GMT). Los militares realizaron "cuatro disparos" y después salieron en tres vehículos rumbo a la base aérea. Su residencia privada estaba rodeada por decenas de militares fuertemente armados.

Tensión y protestas en Tegucigalpa

Ayer, durante todo el día, la casa presidencial permaneció acordonada por decenas de soldados con tanquetas, cada vez más acosados por centenares de seguidores del presidente depuesto, que exigían su regreso y amenazaban, cada vez más crispados, con romper el portón de acceso al complejo presidencial. "Queremos a Mel", gritaban cientos de personas fieles al depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, que a lo largo de la mañana de ayer se fue congregando frente a la Casa Presidencial.

"Un oficial nos amenazó con lanzarnos bombas", manifestó el activista del bloque popular Isidro Portillo. Los manifestantes quemaban llantas y coreaban consignas como "El pueblo unido, jamás será vencido". Desde los altavoces espetaban a los militares diciéndoles que "si hay un solo muerto, va a haber miles de muertos". En una pancarta, también se podía leer: "Militares golpistas".

A primeras horas de la mañana, aviones militares y helicópteros surcaban el cielo de Tegucigalpa, que se había quedado sin luz y prácticamente incomunicada. Los canales de televisión y radios fueron totalmente silenciados, poco después de trascender la deposición del presidente; el aeropuerto internacional de Toncontin fue cerrado, y las comunicaciones telefónicas con el exterior fueron cortadas a media mañana.

Detienen a canciller y ministros de Zelaya

Al menos ocho ministros del gabinete del depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya, entre ellos la ministra de Relaciones Exteriores, Patricia Rodas, están detenidos, informó un funcionario del Ejecutivo. Entre los detenidos, además de la canciller, que era uno de los miembros más allegados a Zelaya, se encuentra también su secretario privado Eduardo Enrique Reina, informó Armando Sarmiento, jefe de la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI).

El embajador cubano en Honduras, Juan Carlos Hernández, dijo telefónicamente desde Tegucigalpa que fue detenido y golpeado por militares hondureños mientras se encontraba junto a la canciller de ese país, Patricia Rodas, antes de ser liberado y regresar a su sede diplomática. Hernández precisó que fue "golpeado en varias oportunidades con arma largas, empujado y maltratado" por militares. El diplomático expresó que se encontraba junto a sus colegas de Nicaragua y Venezuela dándole protección a Rodas con su inmunidad diplomática, cuando un mayor del Ejército hondureño conminó a la ministra a que le acompañara.

Tras la negativa de ella y de los embajadores a seguir sus órdenes, una docena de militares con armas largas y pasamontañas penetraron en la habitación y se llevaron a todos detenidos a una base de la Fuerza Aérea Hondureña. Desde ese lugar pudo hablar telefónicamente con la cancillería en La Habana, una plática interrumpida por los militares, que le arrebataron el teléfono y lo subieron por la fuerza en un vehículo que lo trasladó hasta el aeropuerto civil, donde fue liberado.