• |
  • |
  • AFP

La presidenta peronista argentina Cristina Kirchner perdía bancas en Diputados y el Senado este domingo en reñidas elecciones legislativas, aunque su partido se mantenía como la fuerza política más votada del país, informaron analistas y encuestadores de boca de urna.

Con casi 28 millones de empadronados, el país sudamericano votó con normalidad en una jornada fría del invierno austral, y militares que custodiaban las mesas y millares de ciudadanos usaron tapabocas por temor al contagio de la gripe porcina, que causó 26 muertos y más de 1.500 enfermos.

"Desde el punto de vista legislativo, el oficialismo corre riesgo de perder la mayoría que tuvo en Diputados, con pérdida de seis bancas por la provincia de Buenos Aires (la mayor del país con el 40% del padrón electoral)", aseguró el politólogo Rosendo Fraga, de la consultora Nueva Mayoría, a la televisión. Al menos otras cuatro encuestas coincidían en que el gubernamental Frente para la Victoria ganaba por estrecho margen, sin tendencia firme, en el distrito bonaerense, pero también señalaban que Kirchner perderá escaños en ambas cámaras, que hasta ahora controla. El oficialismo también perdía escaños en otras provincias.

Modelo proindustrialista
Argentina es una potencia mundial proveedora de alimentos que sufrió en los últimos meses el duro impacto recesivo de la crisis internacional. El oficialismo se encontraba en condiciones de mantenerse como primera fuerza legislativa, pero emergerá débil y necesitará alianzas para conservar la gobernabilidad, según analistas.

El ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), esposo de la Presidenta y candidato a diputado, obtenía una estrecha victoria en la provincia de Buenos Aires, el distrito de la mayor batalla electoral del país, según tres fuentes de boca de urna. Pero otras dos encuestadoras señalaban que había paridad con su mayor adversario, el magnate liberal y empresario Francisco de Narváez.

La oposición floreció en el último año pero está atomizada y el oficialismo se encontraba en condiciones de mantenerse como primera fuerza legislativa, luego de considerar estos comicios como virtual plebiscito de su modelo. El modelo gubernamental es estatista y proindustrialista, basado en la vigencia de negociaciones salariales libres con respaldo de la central obrera CGT y rechazo a las políticas del FMI.

"El rumbo político y económico del gobierno está en juego porque de las mayorías parlamentarias depende la continuación y avance de algunas políticas", manifestó Edgardo Mocca, politólogo y profesor de la Universidad de Buenos Aires. El oficialismo pone en juego su mayoría en el Senado, donde cuenta con 40 escaños sobre 72, y renueva 12, mientras que cuenta con 116 bancas en Diputados (sobre 254) de las que renueva 60, sin contar los bloques aliados.

El oficialismo necesita en la provincia de Buenos Aires un triunfo holgado que le permita contrarrestar la segura sangría de votos en provincias agroindustriales como Córdoba (centro) y Santa Fe (centro-este), tercer y cuarto distritos, donde la imagen positiva de la presidenta se derrumbó en 2008 durante un conflicto con agricultores.

La rebelión del sector agropecuario contra un aumento de impuestos a las ventas externas de soja, el principal producto de exportación, frenó la actividad en Argentina, que venía creciendo a una tasa de casi 9% anual entre 2003 y 2007.