• WASHINGTON |
  • |
  • |
  • AFP

La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó por aclamación una resolución de siete puntos que condena "enérgicamente" el "golpe de Estado" efectuado contra Manuel Zelaya, quien fue destituido como presidente de la República por el Congreso de Honduras. Tras varias horas de deliberaciones a puerta cerrada, el Consejo Permanente aprobó la resolución que además exige el retorno "inmediato, seguro e incondicional" de Zelaya al poder y programa una sesión extraordinaria de la Asamblea General de la OEA para el próximo martes para estudiar los próximos pasos a seguir.

La resolución, aprobada horas después de que se instalara como mandatario interino Roberto Micheletti, fue leída por el embajador de Honduras ante la OEA, Carlos Sosa, quien horas antes había pedido el apoyo de la comunidad internacional para el restablecimiento del orden constitucional en su país. Para Sosa, el documento "cumple con las aspiraciones" del Gobierno de Zelaya.

Dicha declaración también exige el retorno de Zelaya a sus funciones constitucionales y declara que "no se reconocerá ningún Gobierno que surja de esa ruptura inconstitucional". Asimismo, pide que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, viaje mañana a la reunión del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), en Managua, para que realice las "consultas necesarias" con los Estados miembros de la asociación para responder a la crisis.

Además, condena "enérgicamente" los actos de violencia y la detención arbitraria denunciada por la canciller Patricia Rodas, otros miembros del Gabinete y el alcalde de San Pedro Sula, entre otras personas, y exige que se respete su integridad física y sean puestos en libertad "de inmediato".

En su sexto punto pide la convocatoria de sesión extraordinaria de la Asamblea General para el próximo martes en la sede de la OEA en Washington. El objetivo de esa reunión es adoptar las medidas que estime apropiadas, "conforme a la Carta de la Organización de los Estados Americanos, el derecho internacional y las disposiciones de la Carta Democrática Interamericana". Por último, el documento encomienda que Insulza remita la resolución aprobada hoy al Secretario General de las Naciones Unidas.

Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y casi todos los países latinoamericanos apoyaron la condena. Las reacciones de condena llovieron de todas partes:

Desde Washington la secretaria de Estado Hillary Clinton condenó el golpe ya que "viola los preceptos democráticos" hemisféricos, mientras el presidente Barack Obama se declaró "profundamente preocupado" por los acontecimientos. "Cualquier tensión y disputa existente debe ser resuelta pacíficamente a través del diálogo, libre de cualquier interferencia del extranjero", afirmó Obama. De su lado, Clinton convocó a Honduras a sostener "los máximos principios de la democracia" que fueran reafirmados durante el último encuentro de la Organización de Estados Americanos (OEA) celebrado en Honduras a principios de junio.

El presidente venezolano Hugo Chávez calificó como una "posición importante" la asumida por el gobierno estadounidense, sin embargo, señaló que a la posición de Clinton "le falta fuerza", haciendo referencia específica a la invitación a "resolver pacíficamente sus disputas políticas por medio del diálogo". Chávez, quien al igual que Cuba venía advirtiendo sobre la posibilidad de un golpe de Estado en el país centroamericano desde hace días, fue uno de los primeros en salir en defensa de Zelaya, uno de sus aliados en la región.

"Los militares fueron usados para dar un golpe de Estado. Es un golpe de Estado troglodita, como tantos golpes que ocurrieron en América Latina en los últimos 100 años contra un pueblo y un presidente que sólo está planteando una consulta popular", declaró Chávez a Telesur, con sede en Caracas. Chávez anunció una "batalla continental" a favor de la restitución de su homólogo hondureño Manuel Zelaya en el poder.

En la misma línea se pronunciaron sus aliados Cuba y Bolivia. Su presidente, Evo Morales, denunció un "golpe de Estado militar" y manifestó su solidaridad a Zelaya, con quien integra la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).

Gran Bretaña, España y Francia se unieron a la condena internacional y exigieron el retorno a la democracia "cuanto antes". "Francia condena con la mayor firmeza el golpe de Estado que acaba de tener lugar en Honduras. Debe restablecerse el orden constitucional en el plazo más breve", declaró el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores francés, Eric Chevallier.

En América Latina, desde México a Perú, Colombia, Brasil, pasando por Guatemala, Paraguay, Argentina o Uruguay, así como la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) expresaban su rechazo al golpe de Estado y su apoyo a Zelaya.

En una nota oficial divulgada por la cancillería, Brasil "condena de forma vehemente la acción militar que dejó como resultado la retirada" de Zelaya del cargo. "Acciones militares de ese tipo configuran un atentado a la democracia y no condicen con el desarrollo político de la región. Eventuales cuestiones de orden constitucional deben ser resueltas de forma pacífica, por el diálogo y en el marco de la institucionalidad democrática", apuntó la nota.

Por su parte, la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, indicó estar "sumamente preocupada por la situación en Honduras. Las Fuerzas Armadas acaban de secuestrar al presidente constitucional en un hecho que nos remonta a la peor barbarie de la historia de América latina".