• |
  • |
  • END

NUEVA YORK / AFP

Nueva York celebró este domingo el “orgullo gay”, cuarenta años después de las protestas de Stonewall, con un desfile en el que los activistas homosexuales reclamaron una ley que les permita casarse.

“40 años después seguimos peleando para obtener el casamiento gay, seguimos luchando para tener los mismos derechos que los demás”, dice a la AFP Lesha McKinzie, una negra de 25 años llegada desde el estado vecino de Pensilvania.

Según Lesha, “todos deberían tener el derecho a casarse, no importa si uno es gay o no, porque el casamiento es la unión de dos personas, es amor”.

En sus declaraciones, eslóganes y carteles, cientos de miles de personas que desfilaron o miraron desde la acera la tradicional marcha del “orgullo gay” por la Quinta avenida de Manhattan, reiteraron el mismo reclamo: poder casarse.

“Hay que legalizar el casamiento gay en todas partes”, asegura con convicción Ben, un chico de 16 años de cabello rubio pero teñido de turquesa, y con un osito de peluche con los colores del arco iris en los brazos.

Contrariamente a una mayoría de jóvenes entrevistados, Ben, llegado desde Westchester (norte del estado) para el desfile y las fiestas que lo acompañan, dice conocer las protestas del Stonewall Inn.

El colorido desfile fue desde Central Park hasta Greenwich Village, el barrio donde se encuentra el legendario bar, escenario de las protestas que lanzaron el movimiento de emancipación homosexual el 28 de junio de 1969.

Carros con altoparlantes y gente bailando, globos con los colores del arco iris, motoqueros en cuero negro, lesbianas, “drag queens” y transexuales desfilaron en este evento sumado a las tradiciones de Nueva York desde 1970.

Lejos de las confrontaciones de hace cuatro décadas, decenas de policías homosexuales --hombres y mujeres-- desfilaron en uniforme bajo la mirada del comisionado de Policía Raymond Kelly que observó la marcha desde la vereda.

Inicialmente reivindicativo, el desfile fue evolucionando con el paso de los años en función de los reclamos del momento hasta convertirse en un ritual festivo, pero cuatro décadas después, la política siguió presente.

El alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, que busca su reelección; el gobernador del Estado David Paterson, en caída libre en las encuestas de popularidad, y otros notables de la política local, desfilaron junto a los gays.

Ambos declararon ser partidarios de la adopción por el Senado local de un proyecto de ley para permitir el casamiento de los homosexuales que ya fue aprobado en la cámara baja.

Pero el texto, además de toparse los sectores más conservadores, quedó rehén de una crisis política que desde hace veinte días paraliza al Senado de Nueva York, donde demócratas y republicanos se disputan el liderazgo.

“La gente tiene el derecho de amar a quien se le antoje, casarse con quien se le antoje, terminemos con este asunto y concentrémonos en las escuelas y en los impuestos y en esas cosas, y no en algo en donde el gobierno no debería meterse”, dijo Bloomberg a la prensa en un breve alto de la procesión.

John Jaruzel, un turista gay de 50 años, que vino desde Colorado, cuenta que estuvo por primera vez a fines de los años 70.

“Miro hacia atrás, hacia donde estábamos hace 30 años, y pienso que un desfile así nunca podría haber sucedido. Vamos avanzando. Estuve en un oficio religioso esta mañana, donde anglicanos nos hablaron en una iglesia cristiana de los derechos de los homosexuales”.

Este hombre corpulento, con chaleco de cuero, admite estar “decepcionado” por la lentitud con la que avanza el debate sobre el casamiento a nivel nacional, donde sólo seis estados lo aprobaron, y donde las Fuerzas Armadas siguen aplicando la política del “no preguntes, no digas”. “Pero la lucha por los derechos civiles tomó mucho tiempo”, dice Jaruzel. “Hay que tener paciencia”.