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  • AFP

Las fuerzas de seguridad de Irak recobraron hoy el control de las ciudades iraquíes, seis años después de la invasión liderada por Estados Unidos, pero el histórico día se vio enlutado por un sangriento atentado en Kirkuk, al norte del país. Según un balance definitivo de las autoridades locales, 33 personas murieron y otras 92 quedaron heridas, entre ellas varias mujeres y niños, en el atentado con coche bomba perpetrado en un mercado muy concurrido del centro de la ciudad ubicada a 225 km al norte de Bagdad.

"La explosión se produjo a una hora de gran afluencia. Sólo vi fuego y mi mostrador derribado. Cuando me di la vuelta vi vendedores en llamas en sus almacenes y en el suelo yacían personas muertas y heridas", declaró Aras Omar Ghaffour, un vendedor de verduras de 28 años herido en la pierna derecha y en el estómago.

El ataque coincidió con el día en que 500.000 policías y 250.000 militares iraquíes empezaron a hacerse cargo de la seguridad en las ciudades y los pueblos, aunque el traspaso también se vio opacado por el anuncio de la muerte de cuatro soldados estadounidenses ayer, "a raíz de heridas recibidas en combate", indicó el ejército norteamericano.

Obama: "Retirada de tropas es un importante hito"
De su lado el presidente estadounidense Barack Obama destacó hoy como un "importante hito" la retirada de los soldados norteamericanos de las ciudades iraquíes, pero advirtió que se avecinan "días difíciles" en Irak. "Sabemos que la violencia en Irak continuará, lo vimos ya en el atentado sin sentido en Kirkuk esta mañana", agregó el presidente. Los casi 133.000 soldados estadounidenses en Irak se limitarán a partir de ahora a la formación y a prestar apoyo a las fuerzas iraquíes, hasta su retirada total del país, prevista para 2011.

El primer ministro iraquí Nuri Al Maliki, que asistió a un desfile militar tras una ofrenda floral ante el monumento al soldado desconocido, criticó a los "escépticos que no creían en su capacidad (de los iraquíes) para encargarse de su seguridad" y a quienes aseguraban que "las fuerzas extranjeras no se retirarían".

Al Maliki reiteró su "pedido a todos los países árabes e islámicos de tener una posición común contra las fatwas (edictos religiosos) destructoras", en una clara alusión al jeque Adel Al Gilbani, muftí de la Meca, que había declarado en junio a la BBC que "los religiosos chiitas son sin lugar a dudas renegados".

El presidente iraquí, Jalal Talabani, rindió homenaje a las fuerzas estadounidenses por haber derrocado al dictador. El gobierno decretó el día como feriado. En las calles, desiertas, los tanques y vehículos blindados del ejército y de la policía decorados con flores tomaron posición. Por los altavoces se podían escuchar canciones patrióticas.

"Estamos contentos de encargarnos de la seguridad de la ciudad y somos totalmente capaces de hacerlo", afirmó un oficial de policía, Ibrahim Al Machhadani. Las últimas semanas estuvieron marcadas por atentados que dejaron al menos 200 muertos. Al Maliki acusó a los Takfiri (sunitas extremistas) y a los baasistas (el partido de Sadam Huesin) de ser los autores.

"Hubiera preferido un retiro total de las tropas estadounidenses pero no es por el momento posible ya que aún hay atentados terroristas (...). Las fuerzas estadounidenses podrán partir en cuanto nuestro ejército sea totalmente operacional", estimó Abu Muhanad, un conductor de minibús. Unos 131.000 soldados estadounidenses permanecerán por el momento en Irak.