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  • AFP

El presidente ruso, Dimitri Medvedev, rindió homenaje hoy a la defensora de los derechos humanos, Natalia Estemirova, asesinada ayer, en un crimen que ha provocado la indignación y la presión de Occidente para que los asesinos sean hallados. "Es evidente que su asesinato está relacionado con su actividad profesional, que era útil para todo el Estado normal", declaró Medvedev en una conferencia de prensa junto a la canciller alemana, Angela Merkel, en Múnich, al sur de Alemania.

"Ella decía la verdad abiertamente, a veces duramente cuando hablaba con las autoridades. Pero por eso apreciamos a los defensores de los derechos humanos", prosiguió. Este homenaje -raro en Rusia, donde los militantes proderechos humanos son considerados habitualmente como gente marginal- parece haber acabado con el cinismo demostrado por su predecesor, Vladimir Putin, tras el asesinato de la periodista Anna Politkovskaia, en octubre de 2006.

Pero pese a haber expresado su admiración por la activista asesinada, Medvedev juzgó como "primitivas" e "inaceptables" las acusaciones contra Ramzan Kadyrov, el presidente y hombre fuerte de Chechenia. Según la organización no gubernamental Memorial para la que trabajaba la víctima, el culpable tiene nombre y apellidos: "lo conocemos; su nombre es Ramzan Kadyrov", declaró Oleg Orlov, responsable de la ONG en Moscú. Ramzan Kadyrov "amenazaba a Natalia, la insultaba y la consideraba una enemiga personal", explicó Orlov.

"No sabemos si dio el mismo la orden o si fueron sus colaboradores para hacer un favor a su jefe", añadió. Kadyrov, por su parte, acusó a unos asesinos no mejor precisados "de no poder resignarse a la idea de que el orden y la paz han vuelto a Chechenia", al tiempo que el responsable de los derechos humanos en Chechenia anunció su intención de presentar una denuncia contra Orlov.

Mientras tanto en Grozny, donde Natalia Estemirova fue secuestrada horas antes de haber sido encontrada muerta por disparos en la cercana región de Ingusetia, un centenar de personas -entre allegados y ciudadanos a los que había ayudado- le rindieron un último homenaje. Colgaron una foto de la activista, de 50 años, en un monumento y una pancarta en la que se leía en grandes letras negras: "¿A quién le tocará ahora el turno?", según la agencia rusa Ria Novosti.

El brutal asesinato de Estemirova ha suscitado emoción e indignación en Occidente, tres años después del de Politkovskaia. Sin embargo, pese a que el presidente ruso aseguró que la muerte de la activista no quedará "impune", las televisiones nacionales optaron por informar sobre lo sucedido de una forma casi neutra. "Estoy seguro de que los asesinos serán hallados", continuó Medvedev, que ordenó una investigación sobre el crimen.

En este sentido, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, exigió a las autoridades rusas que pongan en marcha una investigación "transparente e independiente" sobre el asesinato de Estemirova. Pillay se congratuló también por la decisión de Medvedev de haber ordenado una investigación.

La mayoría de los asesinatos de periodistas y activistas de derechos humanos nunca han sido dilucidados en Rusia, de la misma manera que los secuestros y los crímenes que denunciaban. Al igual que hiciera Estados Unidos y la Unión Europea (UE) la víspera, la canciller alemana, Angela Merkel, insistió en la necesidad de una investigación sobre "el asesinato de una mujer valiente".