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  • AFP

Condenas al golpe de Estado, acusaciones a Estados Unidos y pedidos de restitución del presidente depuesto Manuel Zelaya en Honduras dominaron hoy los actos del bicentenario del grito libertario de La Paz en que participan cuatro presidentes de la izquierda latinoamericana. El tema está tan presente en el encuentro que el presidente venezolano, Hugo Chávez, trajo en su avión a la depuesta canciller de Honduras, Patricia Rodas.

Además de Chávez, el anfitrión Evo Morales recibió a Rafael Correa, de Ecuador, y a Fernando Lugo, de Paraguay. En el encuentro, Chávez señaló que su homólogo estadounidense, Barack Obama, "está entre la espada y la pared; yo creo que no le informaron" sobre el golpe que depuso del poder a Manuel Zelaya en Honduras.

Dirigiéndose a un periodista Chávez aseguró que "este golpe lo dio el Departamento de Estado, no tenga usted la menor duda". Luego acotó que "los militares de Honduras no hubieran dado un paso sin la aprobación de los militares de la base de los Estados Unidos que está en Honduras (Palmerola) y sin la aprobación del Departamento de Estado".

Obama y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, rechazaron el golpe que depuso al presidente Zelaya y el Pentágono suspendió la cooperación militar con el nuevo régimen del país centroamericano. "El imperio es el imperio", expresó Chávez con ironía.

"Iglesia, mejor instrumento del imperio"
Por su parte, la depuesta canciller Rodas indicó que Zelaya "ya está caminando hacia Honduras" y "en cualquier momento el mundo entero verá cómo sembramos la bandera en cualquier lugar" de ese país. Zelaya "va a ponerse al frente, como lo ha estado haciendo hasta ahora, personalmente conduciendo la resistencia popular y ahora le toca entonces no solamente dirigirla personalmente sino conducir el gobierno desde el propio territorio, eso es definitivo e irrenunciable", indicó.

En su discurso central de la celebración del bicentenario, Morales atacó a los militares hondureños que destituyeron a fines de junio a Zelaya, cuestionó la dependencia de éstos con Estados Unidos y deploró el rol de la jerarquía católica del país centroamericano en este caso. "Estoy convencido, en Honduras va a fracasar ese golpe de Estado", afirmó Morales, quien reiteró su apoyo a Zelaya, cuyo país integra la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), donde están entre otros Cuba, Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Bolivia.

El gobernante boliviano insistió en denunciar la dependencia de los militares hondureños con el Comando Sur estadounidense, al que acusó de la salida de Zelaya. "Esa dependencia de las Fuerzas Armadas de Latinoamérica ante Estados Unidos tiene que terminar", pues -argumentó- desde EU se enseña a los militares a identificar a los movimientos sociales como sus "enemigos internos".

Morales también mencionó que "un arzobispo en Honduras está apoyando una dictadura, el golpe de Estado", aparentemente aludiendo al cardenal Oscar Rodríguez, quien se pronunció en favor del nuevo gobierno de facto y en contra del retorno de Zelaya. "Algunos jerarcas de la Iglesia Católica son el mejor instrumento del imperio de EU para que los pueblos no se liberen (..), algunos jerarcas de la Iglesia católica usaron la oración como anestesia para que los pueblos no se liberen", acotó Morales, quien también sostiene roces con un sector del clero boliviano.