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  • AFP

Un doble atentado suicida mató hoy a al menos a nueve personas en dos hoteles de lujo de Yakarta, marcando el regreso del terrorismo al mayor país musulmán, tras varios años de calma desde 2004 que habían dejado diez muertos. Este ataque ha desencadenado la indignación y solidaridad de la comunidad internacional. Las dos explosiones casi simultáneas tuvieron lugar poco antes de las 08:00 de la mañana (hora local) en el hotel Ritz Carlton, uno de los más lujosos de la capital, y en el Marriott, ambos situados en el barrio de negocios de Kuningan, en el centro de la capital, y frecuentados por extranjeros.

Poco antes de las 08:00, un hombre entró en un bar del Marriott haciéndose pasar por "invitado" y fue entonces cuando activó la bomba que llevaba consigo, matándose en el acto y matando a otras seis personas, entre éstas un empresario neozelandés que participaba en un seminario. Minutos después, otro hombre, con un gorro en la cabeza y una valija de trabajo, actuó de la misma forma en la sala del restaurante del Ritz Carlton, donde los clientes estaban desayunando. El individuo murió y mató a otra persona. Unas 40 personas resultaron gravemente heridas, entre éstas 14 extranjeros, según la policía.

Un portavoz del departamento estadounidense de Estado confirmó que entre los heridos hay ocho ciudadanos estadounidenses. Holanda también confirmó que tres holandeses figuran entre los heridos, dos de ellos de gravedad. "De repente el techo se cayó y escuchamos un ruido enorme", relató Cho In Sang, un surcoreano de 50 años, que se encontraba en el Ritz Carlton y fue llevado al hospital con heridas en los brazos y las piernas.

Las deflagraciones fueron provocadas por "bombas de fuerte potencia", anunció el ministro de Seguridad indonesio, Widodo Adi Sucipto. Otra bomba sin explotar fue hallada posteriormente por la policía en la habitación 1808 del hotel Marriott, confirmó el consejero presidencial Djali Yusuf. Esa habitación era el "centro de control" de los atacantes. La policía también encontró allí explosivos químicos y material para fabricar bombas, añadió Yusuf.

Atentado de 2002 fue el más mortífero
Indonesia había logrado en estos últimos años dejar de aparecer como un país de alto riesgo terrorista, tras asestar duros golpes a los movimientos islamistas clandestinos responsabilizados de los atentados de principios de la década. El más mortífero de ellos mató a 202 personas, principalmente turistas, en la estación balnearia de Kuta, en Bali, el 12 de octubre de 2002.

Yakarta no había sufrido ataques desde el 9 de septiembre de 2004, cuando un atentado con coche bomba frente a la embajada australiana causó 10 muertos. Esa serie de atentados había sido atribuida a la Yamaah Islamiyah (YI), comunidad islámica sospechosa de haber perpetrado el doble atentado de hoy. La Yamaah Islamiyah es una red clandestina regional fundada en 1993 que quiere imponer un Estado islámico en buena parte del sudeste asiático.

Cientos de activistas y simpatizantes fueron arrestados, pero algunos de sus líderes permanecen prófugos, como el malasio Noordin Mohammad Top, a quien se atribuyen los atentados del Marriott de Yakarta y del de Bali. Para los expertos, Noordin es el sospechoso número uno. Según Sidney Jones, especialista del islam radical en Yakarta, Noordin ha organizado su propia red "disidente" de la YI.

Indonesia es el mayor país musulmán del mundo con 235 millones de habitantes. Estos atentados provocaron la anulación de la visita de los jugadores de fútbol del club inglés Manchester United, que iban a alojarse en el Ritz Carlton antes del encuentro previsto el sábado contra una selección de jugadores indonesios.

Condenan doble ataque
El presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, reelegido en los comicios del 8 de julio según resultados parciales y a quien se atribuía el regreso de la tranquilidad al país, condenó este "acto de terrorismo" y calificó los atentados de "crueles e inhumanos". Yudhoyono, que cumplirá un nuevo mandato de cinco años, expresó su preocupación por las consecuencias "en la economía, el turismo y la imagen" de su país en el extranjero.

La comunidad internacional, por su parte, expresó su solidaridad con el gobierno de Yakarta por unos atentados que, el presidente estadounidense, Barack Obama, condenó "enérgicamente" y calificó de "indignantes". "Presento mis condolencias a todas las víctimas y a sus allegados", expresó el mandatario en un comunicado. "El gobierno estadounidense está listo, como debe hacer un amigo, para ayudar al gobierno indonesio en su respuesta tras estos atentados indignantes", añadió.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, también condenó "enérgicamente" el hecho. Poco después hicieron lo mismo los 15 países miembros del Consejo de Seguridad. Según esa instancia de la ONU, "el gobierno indonesio sabrá llevar ante la justicia a los que perpetraron, planificaron, financiaron y apoyaron estos actos".

La Unión Europea (UE) también condenó los sucesos y expresó su "solidaridad" con el gobierno y el pueblo indonesios, al igual que los gobiernos de España, Francia, Gran Bretaña e Italia, entre otros.

El secretario general de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), Ekmeleddin Ihsanoglu expresó su "indignación y cólera por esta serie de atentados sin sentido".