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BOMBAY / AFP

El acusado paquistaní en el juicio por los atentados islamistas de Bombay en noviembre de 2008 pidió morir en la horca al tribunal que lo juzga, dos días después de haber confesado su participación en la matanza que causó 174 muertos, incluidos sus nueve cómplices.

Durante la audiencia, abierta a la prensa, entre el juez M. L. Tahaliyani del tribunal especial de Bombay, capital económica de India, y el acusado Mohammad Ajmal Amir Iman, alias “Kasab”, el magistrado le preguntó: “¿Quiere sufrir el castigo de los hombres o el de Dios?”

“Adelante, ¡ahórquenme!”, contestó el acusado paquistaní de 21 años.

“Lo que hice lo hice en este mundo y debo ser castigado en este mundo. Es preferible al castigo de Dios”, dijo Kasab.

“Si alguien cree que estoy tratando de escapar a la muerte por ahorcamiento, pues no. Si esa es la pena, que sea”, añadió.

Nikam sugirió que el hecho de que se jacte de no temer la pena de muerte forma parte de una estrategia para salvarse de la horca.

“De manera muy astuta, mañosa, Kasab trata de salvar su pellejo, mostrando que actuó como subordinado”, dijo el fiscal Ujjwal Nikam este miércoles.

“Sabe que negando (haber desempeñado) un papel importante, ninguna corte india le impondrá la pena capital”, añadió.

Sólo reconocimiento parcial

El fiscal Ujjwal Nikam se mostró escéptico sobre la confesión, el lunes, de Kasab, al argumentar que el joven de 21 años ha hecho sólo un reconocimiento parcial y poco convincente, que no cubre todas las acusaciones.

El único superviviente del comando de diez hombres que atacó Bombay decidió el lunes declararse culpable y confesar.

Juzgado desde mediados de abril, el joven se había declarado inocente a comienzos de mayo y rechazado los 86 cargos que pesan sobre él, entre ellos el de “actos de guerra” contra India.

El joven contó cómo se habían desarrollado los ataques contra los hoteles de lujo, la estación de ferrocarril central, una turística cafetería y restaurante y un centro judío.

El 26 de noviembre por la noche, Iman y su cómplice Abu Ismail fueron filmados con cámaras y vistos por un centenar de testigos cuando disparaban y lanzaban granadas en la estación de trenes de Bombay, donde murieron 52 personas y otras 109 resultaron heridas.

Armado con un fusil AK-47, el dúo continuó abriendo fuego a discreción sobre los transeúntes y oficiales de Policía.

El fiscal asegura que Kasab, quien dice haber sido entrenado por el prohibido grupo islamista Lashkar-e-Taiba (LeT), con sede en Pakistán, puede estar tratando de ayudar a sus jefes.

Cinco hombres, incluido un jefe del LeT, están a la espera de su juicio en Pakistán, que se celebrará próximamente.

El abogado defensor Abas Kazmi rechazó que se trate sólo de una confesión parcial.

El juez Tahaliyani está por su parte “absolutamente satisfecho” de que la declaración de Kasab fuera voluntaria y que de esté al tanto de sus consecuencias.

La audiencia fue aplazada para el jueves.

“Kasab” podría ser condenado a la pena de muerte en India.