•  |
  •  |
  • END

LA HABANA / AFP

Los cubanos conmemoran mañana domingo la principal fiesta de la revolución, agobiados por la crisis económica y sin esperar cambios con el gobierno de Raúl Castro, tres años después de que enfermara el líder comunista Fidel Castro y cediera el mando a su hermano.

Raúl Castro, de 78 años, encabezará a las 11H00 GMT en Holguín, con un discurso previsiblemente centrado en el ajuste económico, el acto por el 56 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, primera acción armada de Fidel que derivó en el triunfo de la revolución el 1 de enero de 1959.

Esa ciudad, 730 km al este de La Habana, fue la última tribuna pública de Fidel, quien la noche del 26 de julio de 2006 sufrió un sangrado intestinal, y operado de urgencia cedió provisionalmente el mando a su hermano cinco días después.

A 20 días de cumplir 83 años, el ex gobernante parece estable de salud, y, aunque retirado y dedicado a publicar sus “Reflexiones” --las últimas de la crisis en Honduras--, mantiene influencia indiscutible por su liderazgo histórico y su poderoso cargo de primer secretario del Partido Comunista.

Investido presidente en febrero de 2008 al renunciar Fidel, Raúl gobierna urgido por reactivar la maquinaria productiva en una situación internacional adversa, con una política exterior más abierta, y cierta distensión con Estados Unidos al llegar Barack Obama al poder.

La expectativa que creó en un inicio al anunciar cambios “estructurales” parecieron esfumarse ante el apretón económico, y al no llegar medidas esperadas por la población, como la abolición de la doble moneda, del permiso de salida o la apertura de negocios privados.

La isla comunista se halla bajo un drástico plan para encarar pérdidas de 10,000 millones de dólares que dejaron en 2008 tres huracanes y los lastres de una economía controlada en un 95% por el Estado, afectada por la corrupción, la burocracia, la ineficiencia y el bajo rendimiento de la fuerza laboral.

Situación más adversa

Cuba “vuelve a enfrentar una situación tan adversa como la vivida durante el llamado ‘período especial’ de los años 90”, dijo la Cepal en su informe de este mes.

Para animar la producción en un país que importa 80% de los alimentos y que tiene el 50% de área agrícola subutilizada, Raúl comenzó a dar tierras ociosas en usufructo, pero el proceso avanza lento. A fin de estimular el trabajo eliminó el igualitarismo, el tope salarial y aprobó el pluriempleo.

“Está bastante difícil, los salarios no te alcanzan para vivir (17 dólares al mes el promedio), resolver la comida es un problema. Vivimos a como salga, un día mejor, otro peor”, ilustra Niurka Ramírez, de 25 años, empleada de un museo de La Habana Vieja.

Raúl demanda más trabajo, rigor y realismo. El gobierno bajó este año la meta de crecimiento económico de 6 a 2.5%, recortó presupuestos e inversiones y reorganiza la estructura económica, siguiendo el modelo de las empresas administradas por los militares.

Jefe de las Fuerzas Armadas desde que triunfó la revolución hasta 2008, rearmó su gobierno con la vieja guardia comunista y con una decena de generales en la cima del poder, sorteando la telúrica destitución del vicepresidente Carlos Lage y del canciller Felipe Pérez Roque, en medio de un supuesto escándalo de espionaje en las altas esferas.

En política exterior destaca el fin del aislamiento en América Latina y de la exclusión contra Cuba en la OEA por 47 años, la renovación de nexos --además de los estrechos con Venezuela y China-- con Rusia y con otros viejos aliados, el diálogo con la Unión Europea y el incipiente deshielo con Washington.