Jorge Eduardo Arellano
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WASHINGTON / AFP

La gira por Medio Oriente del presidente estadounidense George W. Bush mañana miércoles inicia un año de varios viajes al extranjero, pero también de despedida, ensombrecido por la contienda electoral por su sucesión y por la guerra en Irak, señalan expertos.

Los presidentes norteamericanos que no buscan la reelección suelen mirar hacia el exterior en el último año de su mandato, en parte para contrarrestar su disminuida presencia en casa cuando toda la atención se centra en quién será el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

“El peligro para un presidente en su último año es ser visto como irrelevante, y que la maquinaria del gobierno sea vista simplemente como a la deriva, en espera del próximo presidente”, dijo Eric Davis, un analista político en Middlebury College.

Los viajes internacionales son una forma “de atraer la atención sobre aquellos temas” que Bush quiere destacar antes de entregar el gobierno en enero de 2009, quizás a un demócrata crítico de sus políticas, dijo Davis.