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Unos 30 detenidos en los disturbios que siguieron a la reelección del presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, serán juzgados el sábado por un tribunal de Teherán, donde un dignatario religioso pidió la liberación de todos los arrestados para calmar la tensión.

Un día después de unas nuevas manifestaciones dispersadas por la fuerza en la capital iraní, en las que la oposición a la reelección de Ahmadinejad siguió desafiando al poder, la agencia ISNA anunció que unos 30 “agitadores” serán juzgados a partir del sábado por atacar la seguridad nacional.

Esas personas “participaron en los disturbios y están acusadas de haber actuado contra la seguridad nacional, perturbado el orden público y cometido actos de vandalismo”, precisó ISNA.

Varias de ellas también están acusadas de mantener lazos con los “grupos mohareb” (enemigos de Dios).

El miércoles, la agencia oficial iraní IRNA afirmó que 20 agitadores serán juzgados por su relaciones “con los hipócritas”, como llama el régimen de los ayatolás a los Muyaidines del Pueblo, el principal movimiento opositor iraní en el exilio.

IRNA precisó que quienes “dieron la orden de los disturbios no serán juzgados” en esta ocasión.

Unas 2,000 personas fueron arrestadas durante las manifestaciones contra la reelección del ultraconservador Ahmadinejad el 12 de junio, la contestación popular más grave en el país desde la Revolución Islámica de 1979.

Más de 250 personas permanecen aún detenidas. Entre esos arrestados figuran 50 personalidades políticas, según las autoridades.

Respecto a esos disturbios, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Manuchehr Mottaki, reiteró ayer viernes las acusaciones contra Gran Bretaña y otros países occidentales de “complicidad en los crímenes” cometidos durante las protestas.

Nuevos arrestos

Por su parte, el jueves se produjeron nuevos arrestos durante una manifestación no autorizada de la oposición y encabezada por uno de sus líderes, Mir Hosein Musavi, que sigue reclamando la anulación de las presidenciales de junio por fraude y su repetición.

Las autoridades dispersaron por la fuerza a los miles de manifestantes que se congregaron en Teherán para rendir homenaje a las víctimas de los disturbios postelectorales en los que murieron unas 30 personas, según cifras oficiales.

En este contexto, Francia exhortó el viernes a Irán a respetar el derecho universal de manifestarse pacíficamente y pidió la liberación de las personas arrestadas en las protestas del jueves.

Musavi, que quedó en segundo lugar en las presidenciales, trató de acercarse a la tumba de Neda Agha-Soltan, la joven que se convirtió en símbolo de la contestación contra el poder; sin embargo, la policía se lo impidió.

Los manifestantes del jueves reclamaban la dimisión de Ahmadinejad, que debe prestar juramento ante el Parlamento el 5 de agosto, y la liberación de los opositores aún arrestados.

En la oración del viernes, el ayatolá Ahmad Janati, dijo que los comicios de junio fueron “los más sanos” de la historia de la República Islámica.

Pero para otro ayatolá, Nasser Makarem Shirazi, Irán sólo podrá recuperar la calma tras la liberación de todos los manifestantes detenidos.

“Los que no cometieron faltas o no ofendieron las leyes islámicas deben ser liberados”, agregó al expresar su esperanza de que esas liberaciones se producirán antes del 7 de agosto, según citó la agencia MEHR.

Ahmadinejad había pedido también en días pasados la liberación de los manifestantes contra los que no pesan graves acusaciones.