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  • AFP

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, aseguró que las denuncias sobre sus supuestos nexos con la guerrilla colombiana de las FARC buscan "deshabilitar" a su gobierno, según una entrevista publicada hoy en Bogotá. "Los servicios de inteligencia colombianos son muy buenos, ellos saben que el presidente Correa y su gobierno no están vinculados con las FARC. Pero ya se trata de un asunto de geopolítica, de tratar de deshabilitar un gobierno de otra tendencia", expresó el mandatario socialista al diario bogotano El Tiempo.

Correa señaló que ese "intento" de relacionarlo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) constituye, por tanto, "el principal problema" de su administración. El jefe de Estado reiteró que "jamás" ha "conocido a alguien de las FARC", y negó nuevamente que ese grupo haya hecho un aporte económico a su campaña electoral de 2006 o que Quito le hubiera dado "apoyo logístico".

"Para justificar ese bombardeo traidor se nos quiere hacer pasar como amigos de las FARC", añadió Correa, aludiendo al ataque colombiano contra un campamento de la guerrilla en Ecuador, el 1 de marzo de 2008, que derivó en una severa crisis que mantiene rotas las relaciones diplomáticas bilaterales. La supuesta financiación electoral -mencionada en un video incautado al grupo- fue negada por la dirigencia rebelde.

Ayer, el mandatario alertó que su gobierno "es el próximo al que quieren desestabilizar" después del golpe de Estado contra Manuel Zelaya en Honduras, según informes de inteligencia que dijo tener en su poder. "Tenemos algunos estudios de inteligencia que dicen que despúes de Zelaya el próximo soy yo -por determinadas condiciones del país- al que quieren desestabilizar", sostuvo. El gobernante habló sobre la existencia de "una orquestación internacional que trata de hacerle daño a su gobierno".