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Las galaxias primigenias a partir de las cuales se formaron las actuales galaxias en espiral, como la Vía Láctea que nos acoge, eran más pequeñas y presentaban formas mucho más básicas y variadas, publicó hoy El Mundo en su sitio de Internet.

Su resplandor aún puede verse, aunque sólo con un telescopio como el 'Hubble', en los confines del universo, a 12.000 millones de años luz de la Tierra.

El grupo de galaxias antecesoras de las espirales acaba de darse a conocer en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana (AAS), que se está celebrando entre los días 7 y 11 de enero.

Según puede apreciarse en las imágenes publicadas, eran cúmulos algo desordenados y con formas ovaladas, redondeadas o, a veces, alargadas. Nada que ver, en ningún caso, con el elegante diseño que dibuja la Vía Láctea en el firmamento.

Las galaxias 'abuelas' nacieron cuando el universo apenas tenía 2.000 millones de años (ahora ronda los 14.000 millones) y pertenecen a una clase que los expertos denominan emisoras de 'Lyman Alpha', en referencia a un tipo muy determinado de radiación ultravioleta que aún nos envían desde el otro lado del cosmos.

Otros observatorios terrestres ('Tololo' y 'Magellan', en Chile) y espaciales ('Spitzer') también han colaborado para medir la distancia o contar el número de estrellas con que cuenta cada galaxia.

"Sabíamos por nuestro entendimiento de la teoría cosmológica que las galaxias espirales evolucionan a partir de galaxias de baja masa comos estas. El desafío era dar con ellas", explica Eric Gawiser, astrónomo de la Escuela de Artes y Ciencias Rutgers, en Nueva Jersey.

"Habíamos visto otras galaxias del universo primitivo, pero eran mayores y destinadas a convertirse en galaxias elípticas, no espirales", añade este investigador, cuyas conclusiones se publicaron el pasado mes de diciembre en la revista 'Astrophysical Journal'.

En el estudio también ha participado el equipo de la investigadora Caryl Gronwall, astrónoma de la Universidad Estatal de Penn (Pensilvania).

Las galaxias recién descubiertas tienen alrededor de una décima parte del tamaño de la Vía Láctea y una veinteava parte de su masa.

Alrededor de una decena de ellas contienen ya los varios miles de millones de estrellas que hacen falta para formar una galaxia espiral, y todas se caracterizan por albergar átomos de hidrógeno ionizados (cargados eléctricamente) que emiten luz en la franja ultravioleta de 'Lyman Alpha', de la que reciben su nombre colectivo.