•   WELLS  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Miles de personas se congregaron hoy en la ciudad inglesa de Wells para despedir al británico Harry Patch, el último soldado que combatió en las trincheras europeas durante la Primera Guerra Mundial.

Harry Patch, conocido como "The Last Tommy", falleció el 25 de julio a los 111 años de edad en una residencia de ancianos de la pequeña localidad del condado de Sommerset, al oeste de Inglaterra, donde quería ser enterrado sencillamente sin honores de Estado.

Sus cuidadores y compañeros escoltaron el cortejo fúnebre que partió del asilo y recorrió las calles hasta llegar a la catedral, donde se celebró el funeral en presencia de 1.400 familiares, amigos y ciudadanos desconocidos que hicieron cola durante horas para poder entrar.

La ceremonia fue retransmitida en directo por pantalla gigante a otros miles de personas que soportaron el mal tiempo en el exterior del templo para rendir un último homenaje al fontanero que combatió en la batalla de Passchendaele, Bélgica, en la que perdieron la vida medio millón de soldados de ambos bandos en 1917.

"Harry Patch representa el final de una era. Es una parte de Gran Bretaña que ahora se ha perdido", señaló uno de ellos, Andy Tams, que acudió con su hijo Tolly, de seis años, para dar el último adiós a este símbolo de los horrores de la guerra.

La misa, oficiada por el reverendo John Clark, contó con la presencia del subsecretario británico de ex Combatientes, Kevan Jones, el jefe del Estado mayor del Ejército de Tierra británico, Richard Dannatt, así como representantes de los gobiernos belga, francés y alemán. Soldados de estos tres países ayudaron también a los miembros del Primer Batallón de Rifles británico a llevar el féretro, cubierto con la bandera británica y una corona de rosas rojas, hasta el altar de la catedral.

Durante la ceremonia, uno de sus amigos, Jim Ross, rindió homenaje a este hombre que esperó hasta cumplir 100 años para hablar de su experiencia en las trincheras. "Pasó 80 años encarcelando los horrores de las trincheras", declaró. Finalmente "liberó sus demonios (...) para que pudiéramos oír su mensaje de paz y de reconciliación. Ahora, por fin, el viejo Harry podrá descansar en paz".

Patch era el último soldado residente en Gran Bretaña que combatió en la Primera Guerra Mundial, y el último que lo hizo en las trincheras, pero aún quedan en el mundo dos supervivientes de la llamada Gran Guerra: el británico Claude Stanley Choules, de 108 años y residente en Australia, y el estadounidense Frank Buckles, también de 108 años.