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Entonando cánticos y bajo un calcinante sol centenares de feligreses salvadoreños congregados frente a la catedral de la capital clamaron ante su santo patrono, el Divino Salvador del Mundo, poner fin a la violencia generada por la delincuencia y que a diario deja un promedio de 12 homicidios en el país.

En primera fila estaba el presidente Mauricio Funes, quien declaró que le pidió a Dios "la sabiduría necesaria para poder conducir este pueblo frente a las adversidades que estamos enfrentando, no sólo a la crisis, también el impacto de la gripe porcina y sobre todo el golpe que nos está dando la criminalidad organizada y que ha hecho que la tendencia al crecimiento del crimen y sobre todo de los homicidios no los podamos controlar aún".

Por su parte, Esperanza Rodríguez, una empleada doméstica de 65 años que a diario tiene que sortear el peligro en las calles capitalinas, expresó que le pidió al Divino Salvador "que detenga la delincuencia, que evite tanto crimen horrendo y que le dé la paz a Honduras". A los ruegos del fin de la violencia se sumó Cristina Ramírez, de 70 años, quien le pidió al patrono además de "una buena salud" la "protección" ante "la desalmada delincuencia".

El país registra a diario además de los homicidios, centenares de asaltos a mano armada y extorsiones cometidas en su mayoría por miembros de violentas pandillas.

El Salvador también es golpeado por la gripe porcina
Ayer, durante el acto de la transfiguración, conocido localmente como "la bajada", el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, advirtió que además de la violencia el país vive los efectos de la influenza A (H1N1) o gripe porcina, que ya cobró doce vidas. "Al azote permanente de la violencia homicida han venido a sumarse los estragos causados en la población salvadoreña por el virus de la influenza A (H1N1), por eso muchos niños y ancianos que acudían a esta cita se han quedado en casa", comentó Rosa Chávez.

Hoy, la misa que cerró las festividades que se iniciaron el 1 de agosto fue presidida por el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, y los obispos de todo el país. Durante la homilía de la misa patronal, el arzobispo Escobar pidió al Divino Salvador del Mundo que "conceda la gracia de una reforma migratoria integral que beneficie a todos los indocumentados en Estados Unidos".

Escobar abogó además para que en la vecina Honduras "se restablezca la democracia" y se "solucionen pronto" todos los problemas derivados del golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya.