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Pakistán declaró hoy tener información sobre la muerte del jefe de los talibanes paquistaníes, Baitulá Mehsud, por un disparo de misil estadounidense, noticia que, de ser confirmada, sería un triunfo para Islamabad y Washington en su lucha contra los islamistas del noroeste. Responsables paquistaníes y habitantes de Waziristán del Sur, región tribal semiautónoma fronteriza con Afganistán, afirmaron que el jefe talibán había muerto el miércoles junto con su esposa cuando un avión sin piloto estadounidense disparó dos misiles contra su casa.

"Según mis datos, esa información es correcta, pero para estar seguros al cien por cien debemos verificar sobre el terreno", declaró a la prensa el ministro paquistaní de Relaciones Exteriores, Shah Mahood Qureshi. "Informaciones de que está muerto están llegando desde esa zona", añadió por su parte el ministro del Interior, Rehman Malik, al declararse, sin embargo, "incapaz de confirmarlo hasta que no tenga pruebas sólidas".

Por su parte, la Casa Blanca no pudo confirmar la muerte de Mehsud pero subrayó que numerosas fuentes creíbles indican que murió, según el portavoz Robert Gibbs. "No podemos confirmar si está o no muerto", aseveró Gibbs desde Washington, al agregar que, no obstante, "parece existir un creciente consenso entre observadores creíbles en que, efectivamente, está muerto".

Ningún comandante talibán confirmó o desmintió la muerte de Mehsud. Pero algunos milicianos de su Movimiento de Talibanes de Pakistán (TTP) se estaban congregando en su reducto de Waziristán del Sur este viernes. "Una reunión importante se está llevando a cabo en este momento en Waziristán del Sur y se espera un anuncio importante", advirtió un comandante talibán.

Un familiar, Iqbal Mehsud, informó de que la esposa de Mehsud había muerto por el disparo de misil, pero que el jefe talibán estaba "a salvo".

Supuesto responsable de ola de atentados desde 2007
Mehsud, de unos 35 años, fue educado en una escuela religiosa de Miranshá, principal ciudad de Waziristán del Sur; viajó a Afganistán en la década de los noventa para luchar junto a los talibanes en la guerra civil.

Hasta su regreso a Pakistán, los talibanes de Waziristán del Sur estaban dirigidos por otro jefe de la tribu, Abdulá Mehsud, que murió en julio de 2007. Baitulá tomó entonces su lugar y creó el Movimiento de Talibanes de Pakistán (Tehreek-e-Taliban Pakistan, TPP), al que Washington e Islamabad acusan de estar detrás de la ola de atentados suicidas que desde julio de 2007 dejó más de 2.000 muertos en Pakistán, entre ellos la ex primera ministra Benazir Bhutto.

EU hasta ahora le presta atención
Estados Unidos considera a Mehsud un "enlace clave de Al Qaida" en Waziristán del Sur y ofrece cinco millones de dólares por su captura vivo o muerto.

Pero el ejército paquistaní, que ya está comprometido en una lucha contra otros talibanes del valle de Swat (noroeste), vacila en lanzar una ofensiva terrestre contra el reducto de Mehsud en Waziristán del Sur, una zona apartada, montañosa y de difícil acceso. Estados Unidos, en cambio, está convencido de la necesidad de neutralizarlo y ha lanzado numerosos ataques aéreos con aviones sin piloto en los últimos meses.

"Baitulá Mehsud es una de las personas más peligrosas y odiosas de la región y Estados Unidos no le prestó suficiente atención hasta hace muy poco", declaró a finales de junio el emisario estadounidense para Pakistán y Afganistán, Richard Holbrooke, quien subrayó que su eliminación se había convertido en un objetivo estratégico para Washington. Desde entonces, los aviones sin pilotos estadounidenses bombardearon sin descanso su feudo de Waziristán del Sur, causando más de 150 muertos. En ese momento, los atentados suicidas, muy numerosos en Pakistán hasta finales de junio, se detuvieron.