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  • AFP

Georgia y Rusia conmemoran hoy el primer aniversario de la guerra que libraron en agosto de 2008 por el control de la zona separatista georgiana de Osetia del Sur, en un marco de nuevas tensiones que causan preocupación internacional por la estabilidad del Cáucaso.

El presidente georgiano, Mijail Saakashvili, depositó una corona de flores en el monumento de los soldados muertos en combate. Posteriormente dirigió un discurso a la nación en el que afirmó que, pese a su victoria militar de hace un año, Rusia sufrió "una derrota diplomática", mientras que Georgia tiene más posibilidades "que nunca" de entrar en la OTAN. "Casi todos los países del mundo defendieron la integridad territorial de Georgia", declaró Saakashvili en un discurso pronunciado en Gori, una de las ciudades georgianas más afectadas por la guerra debido a su ubicación, cerca de Osetia del Sur.

"Gracias a nuestros amigos occidentales, las puertas de la UE, Unión Europea, y de la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte, están más abiertas que nunca", añadió Saakashvili. Por su parte, el presidente del Parlamento georgiano, David Bakradze, declaró que Rusia fracasó en su objetivo durante la guerra de "eliminar al Estado georgiano".

Poco después del conflicto, Moscú reconoció la independencia de Osetia del Sur y la de otra región separatista georgiana, Abjasia. Sólo Nicaragua siguió el ejemplo ruso.

En cuanto a las ceremonias de conmemoración, las campañas de Tiflis repicaron a las 15H00 (11H00 GMT) mientras que el país guardaba un minuto de silencio.

En Gori, cientos de jóvenes de congregaron para formar la bandera blanca y roja del país, mientras que otros centenares formaban una cadena humana. Asimismo, en Tiflis se colocaron maniquíes vestidos con trajes militares rusos en la avenida central para simbolizar la ocupación rusa de los territorios georgianos. Osetia del Sur organizará la mayoría de las ceremonias mañana, pues el conflicto por su control empezó la noche del 7 de agosto de hace un año.

El presidente ruso, Dimitri Medvedev, defendió el papel de Rusia, y aseguró haber tomado solo todas las decisiones. "Era el único en tomar las decisiones", declaró durante una entrevista con el canal de televisión ruso NTV que será emitida por la noche, pero cuyo texto fue publicado por el Kremlin.

Temen reanudación de las hostilidades
Las ceremonias previstas en toda Georgia, en Moscú y en Tsjinvali, la capital de Osetia del Sur, llegan en momentos en que las tensiones siguen vivas en la región, lo que hace temer una reanudación de las hostilidades.

Rusia acusa a Georgia de "provocaciones" cerca de Osetia del Sur y de estar rearmándose con el apoyo de los occidentales, principalmente de Estados Unidos. Moscú puso a sus tropas desplegadas en la provincia separatista georgiana en estado de "vigilancia reforzada". Por su lado, el presidente suroseto, Edouard Kokoity, acusó a las fuerzas georgianas de haber cometido "atrocidades".

La UE, que había negociado un alto el fuego, expresó su preocupación por las tensiones, instó a que las ceremonias se desarrollen sin incidentes y exhortó a que el aniversario sea la ocasión de permitir el regreso de las personas desplazadas. La misión de la UE, única presencia internacional en la región, intensificó sus patrullas la víspera del aniversario.

El presidente estadounidense, Barack Obama, y el vicepresidente, Joe Biden, llamaron respectivamente a los líderes ruso y georgiano para instarlos a la calma. Moscú y Tiflis siguen acusándose mutuamente de haber empezado el conflicto, que terminó con la derrota del ejército georgiano.

En el plano humanitario, un año después de la guerra, unas 30.000 personas, mayoritariamente de la "etnia georgiana", siguen desplazadas, indica un informe publicado por la ONG Amnistía Internacional.