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  • AFP

El año 2009 es ya en el más mortífero para las fuerzas extranjeras desplegadas en Afganistán desde finales de 2001, luego de que cuatro soldados estadounidenses de la OTAN resultaran víctimas de una bomba en un momento en el que la opinión pública norteamericana apoya cada vez menos la intervención. Cuando aún quedan cuatro meses para que acabe el año, 295 militares extranjeros han muerto ya en el país asiático, frente a las 294 víctimas mortales en todo 2008, según la web independiente icasualties.org.

Cuatro soldados estadounidenses de la fuerza de la OTAN (ISAF) perecieron hoy por la explosión de una bomba en el sur de Afganistán, anunció la alianza atlántica. Estas muertes se producen en un momento en el que la estrategia del presidente estadounidense, Barack Obama, en Afganistán es cada vez más criticada en su país, donde la opinión pública es ya mayoritariamente contraria a la guerra. Los estadounidenses componen la gran mayoría (62.000 hombres) de los 100.000 militares extranjeros destinados en Afganistán.

Las tropas internacionales y afganas han llevado a cabo desde hace varios meses numerosas operaciones, de cara a las elecciones celebradas el pasado jueves, perdiendo muchos de sus hombres, víctimas la mayor parte de bombas artesanales. La insurrección de los talibanes y de otros activistas islamistas se ha intensificado y extendido considerablemente en los dos últimos años.

Según icasualties.org, 63 soldados extranjeros murieron en agosto y 295, de ellos 172 norteamericanos, desde el inicio de 2009, frente a los 294 de todo el año anterior, que había sido el más mortífero hasta entonces. El sur, especialmente la provincia de Helmand (feudo de los talibanes y productora del 55% del opio mundial) es la región más violenta de Afganistán.

El problema político amenaza con intensificarse en Estados Unidos, donde Obama podría pronunciarse en breve sobre el envío de nuevos refuerzos a Afganistán, pese a que desplegó recientemente otros 21.000 soldados sobre el terreno. Su nuevo comandante para Afganistán, el general Stanley McChrystal, debería solicitar nuevos refuerzos en las próximas semanas, pero esto chocaría con los deseos de los estadounidenses. Sólo una cuarta parte de los estadounidenses aprueban el envío de nuevas tropas a Afganistán, según las últimas encuestas de opinión, que revelan también una caída de la popularidad del presidente norteamericano.

Ayer, un senador demócrata exigió por primera vez una fecha para la retirada de las tropas estadounidenses en Afganistán, cuestionando además la efectividad de los refuerzos. "Es hora de iniciar el debate sobre un calendario flexible para que la gente en Estados Unidos, en Afganistán y en el resto del mundo vean que tenemos la intención de retirar nuestras tropas", declaró Russell Feingold, quien agregó que una retirada no significaría que su país dejase de perseguir al grupo islamista Al Qaida.

Según los medios estadounidenses, el general McChrystal estudia tres opciones: una de "alto riesgo" consistente en pedir sólo 15.000 soldados suplementarios, una de "riesgo medio" que sería pedir 25.000 nuevos hombres y una de "escaso riesgo" al solicitar el envío de 45.000 militares.