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BUENOS AIRES / AFP
La legalización del consumo de drogas se abre camino en Latinoamérica con las recientes decisiones de Argentina y México, más las adoptadas en otros países en los últimos años, que rompen con años de sintonía con las duras leyes antidroga estadounidenses.

Ayer martes, la justicia argentina despenalizó la tenencia de marihuana para consumo personal por parte de mayores de edad, siempre que no se ponga en riesgo a terceros, aunque advirtiendo que esta medida no es “un permiso legal para consumir indiscriminadamente”.

El fallo de la Corte Suprema de Justicia, que se expide así por un caso de 2006, establece que en el consumo de marihuana “se debe proteger la privacidad de las personas adultas para decidir cuál es su conducta”.

En la misma tónica, hace menos de una semana el Congreso mexicano aprobó una ley que exime de cárcel a los consumidores de cualquier droga, siempre que la cantidad que posean no exceda el límite establecido legalmente como dosis personal, aunque impone tratamiento médico para el fármaco-dependiente.

La reforma legal mexicana prevé que los consumidores podrán portar 5 gramos de marihuana, 500 miligramos de cocaína, dos gramos de opio y 50 miligramos de heroína, entre otras drogas.

Los consumidores de marihuana argentinos y mexicanos parecen acceder así a un trato legal más permisivo, como el que podrían llegar a obtener en Brasil, donde para el caso exclusivo de esta hierba, una ley de 2007 contempla una flexibilización de la pena, siempre que el acusado asuma la dependencia química y se someta a un tratamiento de desintoxicación.

En Brasil, decisión es discrecional de jueces

No obstante, para la legislación brasileña el consumo y porte de cualquier droga sigue constituyendo un crimen previsto en el código penal, y queda en los jueces establecer si la marihuana decomisada a un detenido es para consumo o venta.

El actual ministro de Medio Ambiente, Carlos Minc, y el ex presidente Fernando Enrique Cardoso, son los más famosos defensores de la despenalización del consumo de marihuana en Brasil.

En apoyo de nuevas estrategias para combatir el narcotráfico, Cardoso y otros ex presidentes de la región dijeron hace poco en Washington, que América Latina debe deslindarse de Estados Unidos, que fundamenta la lucha antidrogas en la represión.

“No necesitamos estar bajo el paraguas de Estados Unidos para combatir las drogas”, destacó Cardoso durante la reunión en abril.

Tratar a los adictos como pacientes

El ex líder brasileño y los ex presidentes de Colombia César Gaviria, y de México Ernesto Zedillo, encabezan el Grupo Drogas y Democracia en América Latina, que considera que la política de erradicar plantaciones, de incautar drogas y de criminalizar el consumo no ha arrojado los resultados deseados.

Su propuesta consiste en tratar a los adictos como pacientes, focalizar los esfuerzos en la lucha contra el crimen organizado y despenalizar parcialmente el consumo de marihuana.

En el tema de la criminalización, Colombia camina en la dirección contraria: la Corte Constitucional despenalizó en 1994 el porte y consumo de una dosis mínima de alucinógenos --argumentando la protección al libre desarrollo de la personalidad--, pero el gobierno de Álvaro Uribe ha promovido infructuosamente la penalización de todo tipo de consumo, iniciativas que han fracasado en el Congreso.

Venezuela tampoco ofrece una mayor flexibilidad, al estilo mexicano o argentino. La ley prohíbe la posesión y consumo de cualquier tipo de drogas ‘ilícitas’, principalmente cocaína y marihuana, y la castiga con penas de “uno a dos años” de cárcel. También prohíbe la incitación al consumo, sancionándola con “cuatro a seis años” de prisión.