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Estados Unidos suspenderá a partir de este miércoles su servicio de visas en Honduras, excepto casos de emergencia, como forma de presión para obtener una salida negociada a la crisis tras el golpe de Estado, anunció el Departamento de Estado.

Como apoyo a la actual misión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Tegucigalpa, el Departamento de Estado decidió “revisar totalmente nuestra política de visas en Honduras”, señaló el comunicado.

“Como parte de esa revisión, vamos a suspender los servicios de visas no urgentes, para los no inmigrantes, en la sección consular de nuestra embajada en Honduras, a partir del 26 de agosto”, señaló el texto.


“Creemos firmemente que una solución negociada es la forma apropiada para avanzar, y que el Acuerdo de San José es la mejor solución”, añadió el reporte.

ntos formulada por el Presidente de Costa Rica, Oscar Arias, quien en julio pasado propició un intento de mediación en San José.


Micheletti dice a cancilleres que no teme al embargo
Mientras, en Tegucigalpa, el presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, dijo a la misión de cancilleres de la OEA que su país “no teme al embargo de nadie”, y que las elecciones previstas para noviembre van a realizarse sin importar si la comunidad internacional las reconoce o no.

“No tenemos miedo al embargo de nadie. Podemos salir adelante sin el apoyo de ustedes”, dijo Micheletti a los cancilleres, encabezados por el secretario general del organismo continental, José Miguel Insulza.

“Insulza vino a este país a dar órdenes, y eso no se lo permitimos a nadie aunque seamos el país más pobre de América”, afirmó Michelleti.

El gobernante de facto adelantó que “va a haber elecciones nos reconozcan o no los países del mundo. Espero que sean masivas, estamos llamando a la población a votar masivamente, es lo que nos hemos propuesto como gobierno”.

Micheletti se reunió con Insulza y con los cancilleres en la casa presidencial en el segundo y último día de la visita de esa misión a Honduras, país aquejado por la crisis desde el golpe de estado del 28 de junio que expulsó del poder y del país al presidente José Manuel Zelaya.