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HYANNES PORT / AFP
El senador estadounidense Edward ‘Ted’ Kennedy murió la noche del martes , a los 77 años, de cáncer cerebral, tras una extensa carrera en defensa de la educación y de la salud. Su desaparición pone fin a una saga que dominó la política de su país desde los años 1960.

“Edward M. Kennedy, el esposo, padre, abuelo, hermano, tío que amamos tan profundamente, murió anoche en casa, en Hyannis Port”, Massachussetts, indicó poco después la familia en un comunicado.

“Perdimos el centro irremplazable de nuestra familia y una alegre luz en nuestras vidas, pero la inspiración de su fe, optimismo y perseverancia vivirá en nuestros corazones por siempre”, añadió la nota.

Ayer, los familiares confirmaron que el senador será enterrado en el Cementerio de Arlington el próximo sábado, tras un funeral en la Basílica de Boston. Desde todo el espectro político estadounidense y de todas partes del mundo se rindió homenaje a Kennedy, quien fue durante décadas una figura extraordinaria en el ala izquierda del Partido Demócrata.

“Incluso siendo que desde hace un tiempo sabíamos que este día iba a llegar, lo esperábamos con no poco temor”, expresó el presidente Barack Obama, desde la propiedad que alquiló para sus vacaciones en la isla Martha’s Vineyard.

“La catarata de amor, gratitud y recuerdos de la que todos fuimos testigos es un testimonio de la forma en la que esta excepcional personalidad de la historia estadounidense influenció a tantas vidas”, agregó. Obama lanzó poco después una proclama por la cual se ordena que las banderas estadounidenses en edificios públicos, establecimientos militares y navíos de la Armada, territorios y posesiones de ultramar ondeen a media asta en honor al senador hasta “el atardecer del domingo”.

Familia rodeada por tragedias

La familia Kennedy marcó la vida política de las últimas décadas en Estados Unidos pero estuvo golpeada por una serie de tragedias que acuñaron el término de “la maldición de los Kennedy”.

Las desgracias más notorias ocurridas a los Kennedy fueron sin duda los asesinatos aún no totalmente aclarados del presidente John F. Kennedy en 1963, en Dallas (Texas) y en 1968 de su hermano Robert, candidato presidencial.

Pero la lista de tragedias de una de las familias más influyentes en la política norteamericana es impresionante, como si se tratase de un destino orientado de antemano hacia muertes abruptas o violentas.

Una de las más recientes ocurrió el 16 de julio de 1999, cuando el hijo de John F. Kennedy, su esposa Caroline y una cuñada, murieron al estrellarse en el Atlántico el avión privado piloteado por John Kennedy Jr. cerca de Martha’s Vineyard (Massachusetts).

El 31 de diciembre de 1997, Michael Kennedy, de 39 años, hijo del asesinado Robert Kennedy, también murió en un accidente de esquí, esta vez en la estación de Aspen (Colorado).