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  • AFP

Al menos 21 policías perecieron hoy en un atentado suicida cometido en una zona tribal del noroeste de Pakistán en momentos en que se reunían para romper el ayuno musulmán del ramadán, según las autoridades. Un kamikaze irrumpió e hizo estallar la bomba que llevaba en momentos en que los policías se congregaban para romper el ayuno del ramadán en Torkham, ciudad de la zona tribal del noroeste de Pakistán, cerca de la frontera con Afganistán, anunciaron fuentes de seguridad y administrativas.

"Las autoridades han encontrado la cabeza del kamikaze en el lugar del ataque", declaró Rehan Gul Khatak, un funcionario de la administración del distrito de Jiber, donde tuvo lugar el ataque. "Mató por lo menos a 21 policías e hirió a otros ocho", declaró a Tariq Hayat, jefe de la administración del distrito tribal de Jiber, donde tuvo lugar el ataque. Otro funcionario local, Naeem Afridi, dijo temer que el balance empeore. "Los vehículos de la administración local transportan heridos al hospital", explicó, sin precisar cuántos.

El ataque se produjo horas después de que un avión sin piloto (drone) de Estados Unidos disparara dos misiles que impactaron en Kaniguram, una población en la zona tribal de Waziristán del Sur, feudo del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), causando la muerte de al menos cuatro militantes. Su jefe Baitulá Mehsud fue eliminado por un misil estadounidense en Waziristán del Sur el 5 de agosto y los talibanes designaron un sucesor el martes, Hakimula Mehsud, de unos 30 años de edad.

La CIA o las fuerzas armadas estadounidenses que combaten a los talibanes en Afganistán utilizan con frecuencia sus drones para golpear a los combatientes de Al Qaida o a los talibanes en las zonas tribales vecinas del noroeste de Pakistán.

Más de 2.000 personas murieron estos dos últimos años en Pakistán debido a una ola sin precedentes de atentados, en su mayor parte perpetrados por atacantes suicidas de un movimiento talibán paquistaní aliado de la red islamista Al Qaida. En la mayoría de los casos estos atentados tenían como objetivo las fuerzas de seguridad, pero numerosos civiles perdieron la vida, inclusive en las grandes ciudades del país