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  • AFP

Miles de simpatizantes del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, se tomaron las calles de Tegucigalpa para exigir su retorno, al cumplirse hoy el segundo mes del golpe de Estado que lo sacó del poder y del país. Vestidos unos con camisa roja, otros llevando el sombrero campesino que se ha convertido en símbolo de la resistencia al golpe de Estado, los manifestantes golpeaban cacerolas, sonaban silbatos, cornetillas y cualquier objeto que produjera ruido mientras gritaban consignas demandando el fin del gobierno encabezado por gobierno Roberto Micheletti, que califican de "dictactorial y facista".

A la marcha, que se realiza cotidianamente desde el 28 de junio, se unieron moradores de la zonas marginales de Comayagüela, la llamada ciudad gemela de la capital, así como pequeños comerciantes de los mercados capitalinos. "Pueblo, únete a la lucha", "¿Cuál es la ruta?, sacar a ese hijueputa", gritaban insistentemente los manifestantes, que partieron desde el sector norte de la ciudad y marcharon unos 5 km hasta el teatro Manuel Bonilla en el centro de Tegucigalpa.

La larga columna era seguida a menos de una cuadra de distancia por un pelotón de la Policía Nacional y de soldados del ejército fuertemente armados y pertrechados con equipo antimotines, aunque la actividad transcurrió pacíficiamente y sin incidentes. Dirigentes del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe, que coordina el movimiento de oposición al régimen, explicaron que protestas similares se llevaron a cabo en las principales ciudades y demás pueblos del país.

El régimen de facto enfrenta fuertes presiones de la comunidad internacional, incluido el gobierno de Estados Unidos, que esta semana anunció la suspensión del otorgamiento de visas a los hondureños, y prometió nuevas y más enérgicas medidas para que retorne el orden constitucional y se reinstale a Manuel Zelaya en la presidencia.