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  • AFP

La campaña de las elecciones nacionales del 29 de noviembre arrancó hoy en Honduras con un llamado del gobierno de facto y del tribunal electoral a una "masiva participación" y el decidido rechazo de los seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya. Los dos partidos tradicionales, el Liberal (PL) y el Nacional (PN), empezaron a colocar mensajes en los medios y a preparar giras proselitistas, pero el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe, que agrupa a las organizaciones que exigen la restitución de Zelaya, continúa con sus marchas cotidianas y amenaza con boicotear el proceso electoral.

Ayer, el candidato del Partido Liberal, Elvin Santos, en una nutrida reunión de seguidores en un hotel de Tegucigalpa, declaró su apoyo "categórico" a la propuesta del presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, para el retorno a la institucionalidad y la reconciliación de Honduras. Santos eludió hacer una declaración específica sobre el punto central de la propuesta de Arias, que es el retorno de Zelaya a la Presidencia. El PL es el partido de Zelaya y del presidente de facto Roberto Micheletti, pero se encuentra profundamente dividido, como toda la sociedad hondureña.

El candidato del Partido Nacional (derecha), Porfirio Lobo, inició su campaña con una visita al poblado indígena de Guajiquiro, en el occidental departamento La Paz, donde prometió salud y educación para todos, pero omitió toda referencia directa a la crisis política.

Además de Santos y Lobo, aspiran a la presidencia Felícito Avila por la Democracia Cristiana; Bernardo Martínez del Partido Innovación y Unidad (PINU, socialdemócrata); César Ham de Unificación Democrática (UD, izquierda); y el independiente Carlos H. Reyes, también izquierdista. Tanto Ham como Reyes son parte del Frente contra el Golpe, y este último ha dicho que se retirará de las elecciones si antes no es reinstalado Zelaya.

Prometen estricta supervisión internacional
El Tribunal Supremo Electoral ha prometido una estricta supervisión internacional del proceso, pero esto sería improbable si la OEA, la Unión Europea y entidades internacionales privadas deciden desconocer la elección en el actual contexto político.

El gobierno de facto asegura que éstas serán las elecciones más votadas de la historia de Honduras y ha minimizado las advertencias de la comunidad internacional de que no reconocerá los comicios, mientras la sociedad hondureña está dividida sobre el tema. "Sí, éstas serán las elecciones más votadas de la historia porque las vamos a botar a la basura", respondió un ciudadano al ser consultado por un noticiario de televisión sobre si votaría el 29 de noviembre.

El abstencionismo, que en los comicios de 2005 llegó al 48%, es otra gran sombra que amenaza la legitimidad del proceso electoral, al que han sido convocados 4,5 millones de hondureños. En los comicios se deben elegir un presidente, tres vicepresidentes o designados presidenciales, 128 diputados e igual número de suplentes al Congreso, 20 diputados y sus suplentes al Parlamento Centroamericano y cerca de 2.000 cargos para los 298 municipios.

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