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  • AFP

El peligroso huracán Jimena se acercaba esta tarde por el Pacífico hacia la península mexicana de Baja California con una disminución de los vientos a 205 km/h, aunque podría recobrar fuerza cuando toque tierra en las próximas horas. Jimena disminuyó a categoría 3 (de 5 en la escala Saffir-Simpson), pero de todos modos "podría tener una fuerza mayor cuando toque tierra" más tarde, reportó el Centro Nacional de Huracanes estadounidense, con base en Miami.

"Se prevé que la muralla de Jimena impactará esta noche en esa zona, aunque aún no se tiene el punto específico", explicó un funcionario del mexicano Instituto Meteorológico Nacional (INM), quien señaló que los primeros vientos del huracán ya se hacen sentir en la zona. "Es inédito este fenómeno, no tenemos en la historia de la península ningún nivel de fuerza como Jimena", dijo en declaraciones a la emisora Formato 21 José Gajón, director del sistema de protección civil del estado de Baja California.

El gobierno federal declaró la emergencia en los municipios de Los Cabos, La Paz (capital estatal) y Comondú, donde se ubica Puerto San Carlos, para activar los mecanismos de "ayuda inmediata" a los habitantes que resulten damnificados por el paso de Jimena.

La declaración de emergencia, solicitada por el gobierno estatal, permitirá contar con recursos federales "para atender las necesidades alimenticias, de abrigo y de salud de la población que resulte afectada", afirmó la secretaría de Gobernación (Interior), en un comunicado. "Está lloviendo desde ayer, muchos lugares están totalmente inundados e incomunicados y eso que todavía no está la verdadera presencia del fenómeno", añadió Gajón.

El pequeño poblado de pescadores de Puerto San Carlos, de unos 4.000 habitantes, mantenía hoy un ritmo casi normal, pese a que los pronósticos indican que será el sitio del impacto de Jimena, previsto para la medianoche. "Aún no nos estamos preparando, dijeron que apenas hoy iban a empezar a traer a la gente a los albergues", indicó una trabajadora de una empacadora de sardinas de Puerto San Carlos, una localidad que sólo recibe turistas cuando en el invierno boreal se produce el fenómeno de avistaje de ballenas.

Escaso movimiento de turistas
En el exclusivo balneario de Los Cabos, frecuentado mayormente por turistas estadounidenses, sus hoteles lujosos lucían con escaso movimiento, mientras las playas fueron cerradas al público al igual que la navegación y el aeropuerto, como todos los del estado. Los primeros efectos del fenómeno comenzaban a sentirse con lluvias interminentes y vientos en la porción sur de la península de Baja California.

Al menos dos mil turistas extranjeros abandonaron entre ayer y hoy Los Cabos y unos 15.000 de los 20.000 habitantes que radican en zonas de alto riesgo fueron evacuados en las últimas horas, dijeron fuentes oficiales. "Desafortunadamente hay familias que se niegan a salir de sus viviendas, de ser necesario se utilizará la fuerza para evacuarlos, por el bien de ellos mismos", expresó Francisco Cota, Director de Protección Civil de Los Cabos.

Al citar reportes de Protección Civil, Cota afirmó que no se registraba en Los Cabos un huracán con tan alto índice de peligrosidad potencial desde 1957. En La Paz, capital del estado y que resultará afectada de manera indirecta por el fenómeno, ayer los centros comerciales registraron gran afluencia de compradores, que se llevaron prácticamente todos los alimentos enlatados, además de agua, pan y galletas.

En la radio y la televisión, los noticieros locales dedicaban amplios espacios a la información sobre el huracán y hacían recomendaciones a la población. La estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha desplazado a Baja California Sur a 1.000 electricistas, 286 vehículos, dos helicópteros, dos aviones ultraligeros y 50 plantas de electricidad de emergencia para atender las afectaciones.