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  • AFP

Los bomberos intensificaron hoy su lucha contra el enorme incendio forestal que azota las afueras de Los Angeles, cuando nuevos estallidos obligaron a realizar más evacuaciones en una señal de que el combate contra las llamas está lejos de terminar. El incendio -el mayor de la historia de Los Angeles- ha consumido más de 58.600 hectáreas de bosque y destruido 64 hogares, además de cobrarse la vida de dos bomberos y herir a otros.

Sin embargo, una mayor humedad y temperaturas más frías en la región permitieron a los bomberos contener el fuego en un 38% de la superficie afectada, dijeron funcionarios a periodistas. El comandante de incidentes Mike Dietrich explicó que anoche se habían logrado "grandes avances", pero observó que las llamas se extendieron a regiones montañosas remotas, lo que obligó a la evacuación de 25 residentes de 11 viviendas.

Un total de 12.000 viviendas y 500 comercios están considerados oficialmente como amenazados por el fuego, pero a la mayoría de las 10.000 personas afectadas por la evacuación obligatoria se les permitió regresar a sus hogares. El Servicio forestal de Estados Unidos indicó que el fuego se desplaza hacia áreas del bosque Angeles National Forest que no tienen un historial previo de incendios forestales.

Más de 4.700 bomberos combaten el fuego, apoyados por 11 aviones cisterna, 9 helicópteros cisterna, 11 helicópteros, 433 camiones de bomberos y 60 rastreadoras, según las cifras del Servicio Forestal estadounidense. Dietrich indicó que la amenaza a Mount Wilson -que alberga un observatorio histórico y torres de comunicaciones usadas por varias cadenas de televisión y radio locales, además de agencias gubernamentales- disminuyó.

La causa del incendio, que estalló el 26 de agosto, sigue siendo investigada. El capitán del Departamento de Bomberos de Los Angeles, Jerry Meehan, indicó por su parte que se trata del mayor incendio de la historia en el área. "Es el más dañino que he visto", aseguró.

California es azotada con frecuencia por incendios forestales debido a un clima seco, vientos y el crecimiento inmobiliario en áreas forestales. En 2007 el sur del estado fue consumido por fuegos forestales que figuraron entre los peores de su historia y dejaron ocho personas muertas, 2.000 casas calcinadas, 640.000 desplazados y daños por unos 1.000 millones de dólares.