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TEGUCIGALPA / AFP

La campaña política para las elecciones del 29 de noviembre, iniciada con ímpetu hace ocho días, diluye paulatinamente la convulsión social que vivió Honduras desde el golpe del 28 de junio, aunque arrecia la presión internacional contra el desafiante gobierno de facto de Roberto Micheletti.

Los lugares públicos comenzaron a ser tapizados con propaganda de los candidatos a presidente y diputados, sobre todo con los colores rojo y azul de los partidos tradicionales de derecha, el Liberal (PL) y el Nacional (PN), respectivamente.

Al mismo tiempo, los medios difunden llamativos anuncios de simpatizantes ondeando las banderas de los partidos, y los aspirantes preparan concentraciones proselitistas para alentar al electorado a vencer el abstencionismo.

La intranquilidad como resultado de la separación del presidente Manuel Zelaya se percibe apenas en los mensajes pintados en las paredes de edificios públicos y residencias durante las manifestaciones diarias de los miembros el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe, exigiendo el regreso del mandatario al poder y con insultos a los golpistas.

“Fuera Goriletti (Micheletti)”, “Vencer o morir”, “Romeo (Vásquez, el jefe militar) golpista”, “Cuando los medios (de comunicación) callan, las paredes hablan”, dicen algunos de los miles de mensajes que se ven por diferentes zonas de la ciudad, por donde han cruzado las manifestaciones.

Las autoridades el gobierno interino, los candidatos y el Tribunal Supremo Electoral (TSE) abrigan la esperanza de que unas elecciones limpias restituyan el reconocimiento de la comunidad internacional.

Apuestan por elecciones limpias

“Muchos están interpretando que las elecciones pueden estar condicionadas a eventos como el del 28 de junio, y eso no es posible, porque las elecciones fueron convocadas muchísimo tiempo atrás”, afirmó el candidato del PL, Elvin Santos, un empresario de 46 años, de derecha, coincidiendo con otros actores.

“Lo importante es que el proceso sea concurrido, que sea transparente, y los demás problemas de las relaciones internacionales los iremos arreglando en el camino”, afirmó el candidato del PN, Porfirio Lobo, de 66 años, un gran agricultor, también de derecha.

“Que la OEA, el Departamento de Estado, pues se van a contentar algún día”, expresó.

En sintonía con la mayoría de los países latinoamericanos, Estados Unidos advirtió que “no estará en capacidad de respaldar los resultados de las elecciones previstas” para noviembre si llevan a cabo por parte de un gobierno de facto.

Estados Unidos profundizó el aislamiento del régimen de facto al suspender el jueves su importante ayuda económica a Honduras, coincidiendo con una entrevista en Washington de Zelaya con la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

“El Departamento de Estado anuncia la supresión de una gama de ayudas al gobierno de Honduras, una decisión derivada del golpe de Estado que tuvo lugar el 28 de junio”, indicó el portavoz Ian Kelly en un comunicado.

Por su parte, el régimen de facto respondió con irritación ante la “poco amistosa” decisión de Estados Unidos, y acusó a este país de haber “tomado la decisión de irse por el lado de (el presidente venezolano Hugo) Chávez”, dijo el ministro de la Presidencia, Rafael Pineda Ponce, a la radioemisora HRN.

Además de Santos y de Lobo, aspiran a la presidencia Felícito Ávila, por la Democracia Cristiana; Bernardo Martínez, del Partido Innovación y Unidad (PINU, socialdemócrata); César Ham, de Unificación Democrática (UD, izquierda), y el independiente Carlos H. Reyes, también izquierdista.

Tanto Ham como Reyes son parte del Frente contra el Golpe, y este último ha dicho que se retirará de las elecciones si antes no es reinstalado Zelaya.