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En apenas una semana de trabajo como “desenmascarador de moralistas”, Vittorio Feltri, director del periódico de la familia Berlusconi, Il Giornale, ya se cobró su primera víctima. Se trata de Dino Boffo, el director de Avvenire, periódico de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI).

Boffo dimitió el jueves de su cargo de forma irrevocable a través de una carta enviada al presidente de la CEI, Angelo Bagnasco, en la que explica que su vida y su familia han sido “violadas por el ataque desmesurado, capcioso y feroz de Feltri”, y afirmó que deja el puesto “para evitar que la guerra continúe”.

La semana pasada, Il Giornale publicó, basándose en un informe anónimo, que Boffo es homosexual, y que había sido condenado a una multa de 516 euros en 2004 por acosar telefónicamente a la esposa del hombre con quien mantenía una relación sentimental.

Aunque Boffo negó esas acusaciones y había recibido todo el apoyo de la CEI y de la Santa Sede, no soportó la creciente presión ejercida por los medios berlusconianos. El jueves, la revista Panorama, incluida en el imperio Mondadori, remató la faena iniciada por Feltri con un reportaje que daba más detalles de la oscura historia.

Director de Avvenire durante 15 años, Boffo es un hombre muy cercano a Camillo Ruini, que fue presidente de la CEI entre 1991 y 2007. Su caída se interpreta como una victoria aparente de la poderosa corriente católica Comunión y Liberación, gran aliada actual de Berlusconi, sobre la corriente “ruiniana”, que a través del llamado Proyecto Cultural ha dominado entre bastidores la política del país de estos últimos años.

En los meses pasados, Boffo se había convertido en una de las voces más críticas del mundo católico con los escándalos sexuales protagonizados por Berlusconi y con la política de inmigración de su gobierno.

El ataque de Feltri a Boffo se produjo el mismo día que Berlusconi debía cenar con Tarcisio Bertone, número dos del Vaticano, para escenificar el perdón de la Iglesia a sus deslices.

La invectiva abrió una aguda crisis en la alianza de Berlusconi con la Santa Sede. Ésta se vio forzada a suspender abruptamente el encuentro, y Berlusconi trató de desmarcarse del Giornale.

Feltri fue contratado por la familia del magnate a cambio de 15 millones de euros de “fichaje” y de tres millones de sueldo anual. Según ha declarado, su tarea consistirá en “meter la nariz bajo las sábanas de los que miran bajo las sábanas de los demás”.