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TEGUCIGALPA/AFP

Los seguidores del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, siguen en las calles manifestándose por su retorno a más de dos meses del golpe de Estado, mientras el régimen de facto pretende que la campaña electoral en curso le permita obtener reconocimiento internacional.

Flanqueados por decenas de policías antimotines, unos 3.000 manifestantes del Frente Nacional contra el Golpe de Estado del 28 de junio partieron desde el norte de la ciudad, frente al Hospital San Felipe, y marcharon por colonias de trabajadores, como San Miguel.

“Andamos custodiando para que no vayan a rayar las paredes”, expresó a la AFP un policía que llevaba la placa en el pecho con el apellido Andrade.

Los manifestantes manchan las paredes de los edificios con mensajes contra el gobierno de Roberto Micheletti y personas que califican de golpistas.

Al concluir la marcha , el dirigente del Bloque Popular Juan Barahona, dijo a los manifestantes mediante un altoparlamente: “A 73 días de lucha seguimos adelante”.

“No se está pensando en boicotear las elecciones, lo que ocurrió el domingo con Elvin Santos fue una cosa del pueblo”, aseveró a la AFP, durante la marcha, el sacerdote Andrés Tamayo, uno de los líderes del Frente de Resistencia.

El pasado domingo, decenas de simpatizantes de Zelaya intentaron atacar con palos y piedras una concentración que el candidato del oficialista Partido Liberal (PL, derecha), Elvin Santos, realizaba en la ciudad de Choluteca, 150 km al sur de la capital.

Sin embargo, unos 400 partidarios de Santos, que anticipadamente se habían armado con machetes, hicieron retroceder a los zelayistas, aunque en la escaramuza unas tres personas resultaron con heridas leves.