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  • AFP

Un periodista irlandés del diario The New York Times secuestrado en Afganistán por talibanes, fue liberado hoy en una operación de las fuerzas especiales de la OTAN, que costó la vida a su colega afgano y a un soldado británico. Stephen Farrell y Sultan Munadi habían sido secuestrados en la provincia de Kunduz, al norte, donde hacían un reportaje sobre el bombardeo de dos camiones cisterna por fuerzas de la OTAN el pasado viernes, cuando murieron un número indeterminado de civiles y talibanes.

Anoche, "fuerzas de la ISAF y afganas penetraron en varias habitaciones en Kunduz y liberaron" a Stephen Farrel, indicó la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN. En Londres, el ministerio de Defensa anunció poco después la muerte de uno de sus soldados en la operación, sin dar más detalles.

Según el gobernador de Kunduz, Mohamed Omar, el periodista afgano Sultan Munadi fue muerto "por los talibanes", pero Farrell aseguró que murió durante el tiroteo sin poder precisar de que lado venían las balas que le costaron la vida. Munadi tenía 34 años y tenía dos hijos. "Una mujer y un niño que estaban en la misma habitación donde se hallaban los periodistas también murieron", declaró Abdul Wahid, jefe del distrito donde se realizó la operación, pero no detalló cómo.

Farrell es el segundo periodista secuestrado del New York Times
Farrell, que tiene doble nacionalidad, británica e irlandesa, es el segundo periodista del New York Times secuestrado en Afganistán en menos de un año. David Rhode fue secuestrado en noviembre de 2008 cerca de Kabul junto a un periodista afgano y un chófer que lo acompañaban. Según el diario estadounidense, Rhode consiguió escaparse en junio de 2009.

La liberación espectacular de Farrel se produce en un contexto de violencia como no se había visto en ocho años de conflicto entre talibanes y las fuerzas internacionales dirigidas por Estados Unidos que los expulsaron del poder a fines de 2001. En los últimos meses, los insurgentes islamistas han intensificado sus acciones a pesar del reciente fortalecimiento de la presencia militar internacional que alcanza más de 100.000 soldados.

Este repunte de la violencia se ha manifestado sobre todo desde el segundo trimestre de este año y al comenzar la campaña para la elección presidencial que tuvo lugar el 20 de agosto y cuyos resultados definitivos aún se desconocen.

Los últimos resultados parciales, entregados ayer por la Comisión Electoral sobre un 91,65 de los colegios electorales, dan una cómoda ventaja al presidente saliente Hamid Karzai, con 54,1% de los votos, contra un 28,3% para su principal adversario, el ex ministro de Relaciones Exteriores, Abdulá Abdulá. La comunidad internacional ha multiplicado las presiones para se aclaren las innumerables denuncias de fraude.