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José Marc Flores Pereira, un pastor boliviano que vive hace 17 años en México, selló su personalidad con el maltrato de su padre que lo llevó a consumir drogas y alcohol y de ahí a la cárcel hasta caer en el fanatismo religioso que lo inspiró a secuestrar un avión invocando un mandato divino.

“Sabía que él tenía en su corazón este deseo, me decía, yo quisiera llamar la atención de los medios de comunicación, de alguna manera yo quisiera hablar con el presidente (Felipe Calderón)”, dijo a la AFP Elisa Melgar, esposa de Flores, en la puerta de su casa en el municipio San Bartolo Coyotepec, en el Estado mexicano de Oaxaca (sur).

Pereira activó todas las alarmas de seguridad en México el miércoles cuando secuestró el vuelo 576 de Aeroméxico que viajaba del balneario de Cancún (este) hacia la Ciudad de México con 104 pasajeros y siete tripulantes.

Las fuerzas de seguridad y la tripulación del avión lograron liberar primero a mujeres y niños y después en un operativo relámpago aprehendieron a Flores.

El boliviano, quien durante el secuestro leyó partes de la Biblia y regaló copias de sus videos a las azafatas, amenazó con hacer estallar explosivos que en realidad eran tres latas de jugo con luces.

Pereira, de 44 años, llegó a Oaxaca nueve meses atrás con su esposa y tres hijos, donde los fines de semana “se dedica a predicar la palabra de Dios y a dar conferencias en contra de las drogas y el alcohol”, añadió Melgar, quien defendió a su esposo.

Hombre extraño

“Es un hombre extraño, muy ostentoso en su forma de vivir”, indicó por su parte a la AFP Sevando Pérezun, de 70 años, vecino del secuestrador.

Flores instaló su casa en una edificación que antes era un bar, después que durante varios años recorrió el país en un remolque, narró su esposa.

El secuestrador, quien se hacía llamar Josnar, cuenta con videos en Internet. Incluso uno de ellos fue grabado en un evento masivo durante las fiestas tradicionales de Oaxaca, cuando llegó a este Estado.

Aunque Melgar sabía que su esposo quería llamar la atención pública, dijo desconocer sus planes de secuestrar un avión y, según ella, viajó primero a la capital mexicana y luego a Cancún, destino de miles de turistas extranjeros.

Según registros periodísticos, estuvo en Cancún hasta 2006, cuando el diario local Novedades publicó que un joven de 16 años lo acusó de pagarle para realizar llamadas contra el entonces comisionado de Seguridad Pública.

Un restaurante llamado “Las delicias de Josmar” y que permanece en Cancún, pero sin nombre, servía de centro de reunión para una congregación denominada “Éxito Familiar”, sitio investigado por las autoridades como el lugar de origen de las llamadas que se hacían para amenazar de muerte al funcionario.

Flores habría iniciado su vertiginosa carrera de las drogas a los 16 años cuando como chofer de un camión en Bolivia empezó a consumir cocaína, a robar y finalmente cayó en la cárcel.

Su padre, quien le infringía fuertes castigos como amarrarlo y vestirlo de mujer, lo sacó de prisión y lo envió a México.

“El se fue desterrado por su padre, que lo echó y le dijo: ‘Vos no servís para nada, te voy a comprar un pasaje para que te vayas’”, dijo por su parte María Pereira de Flores, madre de Josnar.

Según señala su blog, a su llegada a la capital mexicana Josnar se fue a la plaza Garibaldi, donde se concentran los mariachis (músicos tradicionales), y anduvo tomando tequila hasta acabarse el dinero.

Ahí conoció a una mujer que lo acercó a la religión “y en un tiempo Josnar decide entregar su vida a Dios”, indica la página de Internet en la que se pueden escuchar sus canciones religiosas.

Después de que todas las agencias de seguridad intervinieran en la emergencia y de que las medidas de contingencia alcanzaran hasta al presidente Calderón, que pospuso una gira, las estaciones de radio y televisión mexicanas transmiten sin cesar extractos de las canciones de sus videos.