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Delmer Urbizo, embajador de Honduras en Ginebra, favorable al presidente de facto en ese país, Roberto Micheletti, fue expulsado hoy del recinto del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. "Me quieren sacar por la fuerza por orden del Presidente del Consejo, el diplomático belga Alex Van Meeuwen, no me han dado derecho a réplica, contra toda ley, no me permiten hablar, es una violación de los derechos humanos", declaró Urbizo a los periodistas presentes en uno de los pasillos de la sala, cuando varios guardias de la ONU trataban de convencerlo de abandonar la reunión pacíficamente.

"Volveremos", venía de gritarle a la concurrencia del Consejo, que esperaba un desenlace. Urbizo insistió sin suerte que el presidente le autorizara hacer uso de la palabra. Urbizo pidió luego a los guardias de la ONU que lo dejaran abandonar la sala por sus propios medios, y una vez fuera de la misma, exclamó: "He sido expulsado, pero vamos a volver después de las elecciones", en alusión a la convocatoria de elecciones generales en Honduras, lanzada por el gobierno de facto de Micheletti, previstas para el 29 de noviembre.

Los diplomáticos en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU se habían caldeado por la mañana, al bloquearse la reunión a instancias del grupo de países latinoamericanos y del Caribe, opuestos a la participación de Urbizo en las deliberaciones, quedando suspendido el debate hasta la tarde. Al reanudarse la sesión, el embajador de México, Juan José Gómez Camacho, anunció haber entregado al presidente copia de unas cartas provenientes de Patricia Rodas, ministra de Relaciones Exteriores de Honduras del gobierno del presidente depuesto Manuel Zelaya, indicando que el embajador Urbizo había sido cesado en sus funciones.

Honduras debe estar representada por miembros del gobierno legítimo
Brasil, Argentina y Cuba se habían anticipado a México y exigieron que la delegación diplomática de Honduras sea compuesta por personas expresamente autorizadas por el presidente legítimo de ese país, recordando las condenas al golpe de Estado de Micheletti dispuestas por la Asamblea General de la ONU y por la Organización de Estados Americanos, OEA.

El presidente Van Meeuwen precisó haber recibido las misivas anunciadas por México y que iba a verificar su valor a través de la Consejería Jurídica de la ONU, suspendiendo hasta tanto la reunión. Urbizo pidió intervenir, lo que le fue negado por Van Meeuwen, desencadenando posteriormente el incidente que terminó con la expulsión del representante diplomático de Micheletti.

Integrado por 47 Estados elegidos por el voto secreto de la Asamblea General de la ONU, según un reparto regional rotativo anualmente, este Consejo acoge este año por América Latina y el Caribe a Brasil, Argentina, Bolivia, Cuba, Chile, México, Nicaragua y Uruguay. Los demás países de la región pueden participar como observadores con derecho al uso de la palabra, siendo el caso de Honduras.

Temen que el problema se extienda
La reunión de este Consejo debería normalizarse mañana, aunque fuentes diplomáticas concordantes temen que el problema se extienda, alegando que la última palabra debe darla la Asamblea General de la ONU, una vez consultada la Comisión de Verificación de Poderes de la misma, un trámite que presuntamente insumiría bastante tiempo en resolverse. Hasta tanto, el diplomático impugnado, según las normas de la ONU, podrá "ocupar un lugar provisionalmente con los mismos derechos que los demás representantes".

Desde el golpe de Estado del 28 de junio, el gobierno hondureño de facto tuvo varios problemas con varios países. El 18 de agosto, ordenó a los diplomáticos argentinos en Tegucigalpa que abandonaran el país, luego de que el gobierno de Cristina Kirchner expulsara a la embajadora hondureña en Buenos Aires, Eleonora Ortez Williams, por pedido de Zelaya, tras expresar su apoyo al golpe de Estado del 28 de junio.

Anteriormente había ordenado a los diplomáticos venezolanos que se marcharan, pero Argentina y Venezuela se han negado a retirar a su personal en Tegucigalpa, pues no reconocen al gobierno golpista de Roberto Micheletti, sino a Zelaya. Por su parte, España expulsó al embajador hondureño en Madrid, José Eduardo Martell Mejía.