Jorge Eduardo Arellano
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Manama/EFE
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, lanzó ayer nuevas advertencias a Irán durante su gira por Oriente Medio, ante el escepticismo de los países del Golfo, que quieren evitar a toda costa una confrontación militar.

Bush llegó ayer a Manama, la capital de Bahrein, donde está localizado el cuartel general de la Quinta Flota de los Estados Unidos.

Fue de su puerto de donde salieron los tres buques que hace una semana estuvieron a punto de disparar contra unas lanchas iraníes que presuntamente los hostigaban en el estratégico Estrecho de Ormuz, que franquea la entrada al Golfo Pérsico. Ésa ha sido la última de una larga lista de desencuentros entre Estados Unidos e Irán.

El Gobierno de Washington también acusa a Teherán de apoyar con armas y entrenamiento a las milicias insurgentes en Irak y Bush demandó ayer en la base militar de Arifjan, en Kuwait, antes de partir para Bahrein, que la República Islámica ponga fin a ese respaldo.

Además está el programa nuclear de Teherán, cuya faceta militar Irán suspendió en 2003, según las agencias de inteligencia de Estados Unidos. Aún así, Bush insiste en que Irán puede reiniciarlo en cualquier momento y quiere reclutar a sus países vecinos para ahogar al país persa en una burbuja de aislamiento.

En la ceremonia de bienvenida a Bush ofrecida ayer por el rey de Bahrein, el jeque Hamad bin Isa al Khalifa, el mandatario estadounidense adelantó que uno de los temas principales de sus encuentros será "cómo podemos seguir garantizando la seguridad en el Golfo".

Esa seguridad se entiende frente a Irán, algo que no oculta Bush, quien inició su gira por Oriente Medio calificando a ese país como "una amenaza para el mundo".


Fría hospitalidad árabe
Como el emir de Kuwait antes que él, Al Khalifa recibió al presidente con la tradicional hospitalidad árabe y con una actuación de un baile beduino conocido como ardha, en el que los hombres danzan con espadas y rifles. Pero los agasajos oficiales no ocultan una reacción fría a la retórica dura del presidente extadounidense sobre Irán.

Hoy, entre 400 y 500 personas se manifestaron contra la visita de Bush, la primera de un presidente de Estados Unidos a Bahrein, ante la embajada de ese país, algo muy raro en este archipiélago de 36 islas en el Golfo Pérsico, donde el monarca, como en las otras naciones de la zona, tiene un control rígido del país.

"Tememos que Bush venga al Golfo para preparar una guerra contra Irán", dijo una bahreiní de 35 años, que no quiso ser identificada.


"La guerra en Irak ha agitado las diferencias entre suníes y chiíes", se quejó otra joven de 23, quien también pidió que no se usara su nombre. "No queremos que una nueva guerra haga que Bahrein se convierta en otro Líbano", añadió.

Esto ocurría en Bahrein, que es el país del Golfo que en términos religiosos tiene más afinidad con Irán, pues un 70 por ciento de su población es chií, como en el país persa. Los otros países árabes tienen mayorías suníes.

A nivel oficial, el mensaje no ha sido muy diferente. Kuwait ha comunicado a Estados Unidos que no permitirá usar su territorio, donde hay estacionados 15,000 soldados norteamericanos, para lanzar un ataque contra Irán. Otros países han intentado un acercamiento a Irán recientemente, en particular Arabia Saudí, el más influyente a nivel regional.

Riad invitó al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, al peregrinaje en Meca en diciembre y ha pedido "moderación" tanto a EU como a Irán en torno al incidente en el Estrecho de Ormuz.

La otra petición que Bush está haciendo a los países de la zona es que respalden el proceso de paz entre palestinos e israelíes, de forma que el acuerdo final pueda garantizar a Israel que las nuevas fronteras sean reconocidas a nivel internacional.

En su mensaje radial semanal, el mandatario señaló ayer que "las naciones árabes del Golfo tienen la responsabilidad de apoyar al presidente (de la ANP, Mahmud) Abás, al primer ministro (Salam) Fayad y a otros líderes palestinos en su trabajo por la paz".

También las instó a "trabajar en favor de una reconciliación más amplia entre Israel y el mundo árabe". Ninguno de los países que bordean el Golfo Pérsico ha reconocido a Israel.

Dana Perino, la portavoz presidencial, dijo que Bush trató el tema con el emir de Kuwait y con el rey de Bahrein. Sin embargo, hasta ahora no ha habido ninguna manifestación oficial a su favor.