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  • AFP

El Consejo de Seguridad de la ONU exigió hoy al gobierno de facto de Honduras cesar el hostigamiento de la embajada de Brasil donde se encuentra refugiado el presidente derrocado Manuel Zelaya. La instancia también solicita "suministrarles los insumos necesarios, incluyendo agua, electricidad, alimentos y continuidad de comunicaciones" a las personas que se encuentran dentro de la sede diplomática, indicó a la prensa la presidente de turno de ese órgano, Susan Rice, de Estados Unidos.

El pronunciamiento del Consejo fue el desenlace de una reunión convocada a pedido de Brasil, cuyo canciller Celso Amorim presentó un informe oral denunciando los "actos de hostigamiento" contra la sede diplomática. "Los miembros del Consejo destacaron la necesidad de respetar el derecho internacional, preservando la inviolabilidad de la embajada de Brasil en Tegucigalpa" y de "garantizar la seguridad de los individuos en sus locales".

Centenares de soldados y policías antimotines fuertemente armados rodean la embajada, situada en una céntrica zona de Tegucigalpa, donde el derrocado Zelaya permanece junto a seguidores y algunos miembros de su familia. Rice destacó que "el Consejo de Seguridad llama a todas las partes a permanecer en calma y abstenerse de acciones que puedan provocar una escalada de la situación o que coloque a individuos en riesgo".

Según Amorim, "la embajada ha estado virtualmente sitiada" desde el lunes pasado, cuando el presidente constitucional hondureño Manuel Zelaya halló refugio en ella tras ingresar de incógnito al país. "El gobierno de Brasil está muy preocupado de que la misma gente que perpetró el golpe de Estado en Honduras puede atentar contra la inviolabilidad de la embajada para detener por la fuerza al presidente Zelaya", agregó.

Amorim afirmó que la sede diplomática "ha sido sometida a actos de acoso e intimidación por las autoridades de facto", incluyendo cortes de agua y electricidad, bloqueo de comunicaciones, equipos de agresión sonora y obstáculos a la libre circulación de personal y víveres. El canciller denunció esas acciones por constituir una "clara violación" de la Convención de Viena y obtuvo de inmediato del Consejo de seguridad de la ONU la "condena expresa" que reclamaba para evitar cualquier otro acto hostil.

En Honduras, el presidente de facto Roberto Micheletti anunció ayer que aceptaba reanudar el diálogo con el derrocado Zelaya en busca de solucionar la crisis. Sin ir más allá en el frente político, el Consejo de Seguridad de la ONU se limitó a expresar "su apoyo a los esfuerzos de mediación regional de la OEA, incluidos los realizados por el presidente (de Costa Rica) Oscar Arias para hallar una solución pacífica". Amorim comentó a la prensa que era "un inicio" el anuncio del régimen de facto de Honduras de que acepta dialogar. "Creo que eso es un inicio", aseveró, aunque se mostró cauto: "No sé cuál va a ser el resultado".

El canciller reiteró que su país no tiene nada que ver con el reingreso de Zelaya a Honduras, de donde fue expulsado tras el golpe de Estado que lo derrocó el 28 de junio.