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  • AFP

La canciller alemana conservadora Angela Merkel logró hoy un segundo mandato en las elecciones legislativas de su país y anunció de inmediato que formará un gobierno de centro-derecha con los liberales, poniendo fin a la "gran coalición" con los socialdemócratas. "Hemos logrado obtener una sólida mayoría para formar un nuevo gobierno de la CDU/CSU (Unión Cristiano Demócrata) y el FDP (Partido Liberal Demócrata), y está bien", declaró la canciller en la sede de su partido en Berlín. "Quiero ser la canciller de todos los alemanes para mejorar la situación de nuestro país", agregó.

La CDU/CSU y sus aliados liberales del FDP obtuvieron entre 320 y 324 de las 598 bancas en juego, lo que les da una confortable mayoría, según sondeos a boca de urna de los canales de televisión públicos ARD y ZDF. Los socialdemócratas (SPD) del saliente ministro de Relaciones Exteriores Frank-Walter Steinmeier reconocieron la victoria de Merkel al final de los comicios.

La canciller oriunda de la ex República Democrática de Alemania (RDA), de 55 años y muy popular, ve así como los alemanes le renovaron la confianza para dirigir a la primera potencia económica europea, afectada por una recesión sin precedentes. Tal como lo deseaba, Merkel constituirá una coalición con los liberales del FDP, que recuperan su tradicional papel decisivo a la hora de formar gobierno, tras once años en la oposición.

Partido de Merkel obtendría 33.5% de los sufragios legislativos
La CDU/CSU de Merkel obtendría el 33,5% de los sufragios, mientras que el FDP lograría 14,5% o 15% de los votos, según esos sondeos. Los socialdemócratas registraban el resultado más bajo de su historia, con entre 22,5% y 23,5 % de los votos. Los conservadores y el SPD formaban desde hace cuatro años una "gran coalición", lo que hizo que los social-demócratas no lograsen presentarse como verdaderos rivales del partido de Merkel durante la campaña electoral.

Merkel, la "mujer más poderosa del mundo" por cuarto año consecutivo según la revista Forbes, quería poner fin a esa coalición. "Mañana, se tratará de dar a la Unión (democristiana) la fuerza de formar un nuevo gobierno en Alemania, en una nueva constelación", había lanzado ayer en su último mitín en Berlín, al final de una campaña apagada en la que evitó hacer promesas. Los últimos días de campaña electoral estuvieron marcados por la multiplicación de las amenazas terroristas de la parte de Al Qaida y grupos talibanes, lo que llevó a reforzar la seguridad en todo el país.

Primera mujer que dirige Alemania y primera jefa de gobierno oriunda de la ex RDA, Merkel se había mostrado "optimista" el domingo en cuanto al resultado de las elecciones. Su partido se apoyó en la inmensa popularidad de la canciller durante la campaña, evitando los debates de fondo.

Si bien los sondeos previos daban a entender que la "gran coalición" entre conservadores y socialdemócratas se mantendría en el poder, el líder de los liberales Guido Westerwelle había presagiado el domingo una "mayoría más importante de lo que todo el mundo cree" para la CDU y el FDP. "Los alemanes quieren poner fin a la gran coalición sin caer en un gobierno de izquierda", había indicado de su lado el diario Bild am Sonntag.

Las coaliciones CDU-FDP y CDU-SPD eran los dos únicos escenarios realistas, aunque en teoría fuesen posibles otras combinaciones. Sólo cinco partidos superarían el umbral del 5% de los votos requerido para entrar en el Bundestag (Parlamento). En ese sentido, los Verdes con 10,5% de los sufragios y la extrema izquierda con 13% acompañarían a la CDU, el FDP y el SPD.

A Merkel la esperan varios desafíos económicos en su segundo mandato, entre ellos el aumento del desempleo, el alza del déficit y las dificultades del sistema educativo y de salud. La presencia de tropas alemanas en Afganistán también estará en el orden del día. La CDU y el FDP tienen pensado revisar el abandono programado de la energía nuclear.