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  • AFP

La cifra de muertos por la violencia político-étnica desatada tras las elecciones generales del 27 de diciembre en Kenia asciende a unas 700 personas, según un nuevo balance conocido el domingo, mientras la oposición convocó nuevas protestas contra la reelección de Kibaki.

"El balance de víctimas es de más de 700 muertos", dijo el domingo un alto oficial de la policía, que pidió el anonimato, tras el hallazgo de varias decenas de cadáveres más.

"Hemos descubierto en los últimos cinco días 89 cuerpos más en los matorrales del valle del Rift y en las provincias del oeste del país", indicó ese oficial de la policía, cuyas palabras fueron confirmadas por un responsable de la Cruz Roja.

Kenia está sumido desde hace más de dos semanas en una grave crisis, originada por el rechazo de la oposición a la reelección del presidente Mwai Kibaki, al que acusa de fraude para mantenerse en el poder.

Los kenianos se preparan a una tercera semana de protestas.

La oposición liderada por Raila Odinga convocó manifestaciones para los días 16, 17 y 18 de enero, inmediatamente prohibidas por la policía.

En previsión de nuevos disturbios, muchos kenianos acudieron este fin de semana a los supermercados, especialmente en la capital Nairobi, para aprovisionarse de alimentos y también para retirar dinero en metálico de los distribuidores automáticos.

La organización Humans Right Watch (HRW) exigió este domingo a las autoridades kenianas que "rebaje la tensión, levantando inmediatamente la prohibición de concentraciones públicas y autorizando las manifestaciones convocadas", aseguró la responsable de esta ONG en África, Georgette Gagnon.

El gobierno keniano "debe urgente y públicamente ordenar a la policía que detenga el uso excesivo y letal de la fuerza contra los manifestantes", añadió.

HRW denunció que, hasta ahora, la policía reprimió por la fuerza todas las manifestaciones convocadas por la oposición "matando e hiriendo a decenas de personas" en todo el país.

Considerado hasta ahora como un islote de estabilidad en una región turbulenta, disturbios y violencias político-étnicas se produjeron en Kenia tras la difusión de los resultados de las elecciones que dieron el triunfo a Kibaki.

Ante 2.000 personas congregadas en una iglesia en Nairobi, Odinga dijo el sábado a sus seguidores que "los kenianos pidieron el cambio, quieren el cambio y tendrán el cambio".

Odinga volvió a reclamar manifestaciones masivas de protesta para rechazar el resultado de las elecciones. "Estoy aquí para deciros que no todo está perdido", aseguró ante sus seguidores.

La presión internacional sobre los líderes kenianos se intensificó en las últimas horas en un intento por alcanzar una solución la crisis política.

Tanto Estados Unidos, como la ONU y la Unión Africana (UE) han exigido a Kibaki y a Odinga que abandonen sus posiciones e inicien un diálogo para solucionar la crisis sin condiciones previas.