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  • AFP

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, llega este lunes a Cuba para una visita relámpago en la que espera reunirse con su amigo Fidel Castro, e impulsar con Raúl Castro negocios en petróleo, el comercio y la cooperación.

En su primera visita a Cuba desde 2003, el mandatario brasileño llegará a La Habana a las 21H00 locales (02H00 GMT), tras participar en la toma de posesión del presidente de Guatemala, Alvaro Colom.

Lula cumplirá en Cuba una intensa agenda de temas económicos, pero la expectativa se centra en el posible encuentro con Fidel, alejado del poder y de escena pública desde hace 17 meses por una enfermedad intestinal. La reunión depende de la decisión de los médicos.

Ambos mantienen una antigua amistad personal, pero en 2007 tuvieron un punto de fricción, pues el líder cubano de 81 años se opone férreamente a la fabricación de etanol a partir de alimentos, mientras que Lula impulsa esa producción a base de caña de azúcar en virtud de un acuerdo con Estados Unidos.

Un comunicado publicado en el diario oficial Granma precisó que Lula sostendrá "conversaciones oficiales" con Raúl, a quien su hermano delegó sus cargos con carácter provisional, y "recorrerá lugares de interés histórico, científico y educacional".

"La visita del mandatario suramericano contribuirá a profundizar las relaciones de amistad y cooperación existentes entre los dos países. En el marco de la misma se firmarán varios acuerdos en áreas de interés común", subrayó la nota.

Lula viaja acompañado por el canciller Celso Amorim; los ministros de Desarrollo, Comercio e Industrias, Miguel Jorge; de Educación, Fernando Haddad; de Salud, José Gomes Temporão; y el presidente de Petrobras, José Sérgio Gabrielli de Azevedo.

"Brasil tiene interés en ayudar a los cubanos a descubrir si tiene petróleo en aguas profundas", declaró en su programa semanal de radio, antes de partir rumbo a Guatemala y Cuba.

Petrobras pretende acordar la exploración de crudo en aguas cubanas del Golfo de México, donde nueve compañías internacionales hacen prospección bajo contratos de riesgo con la estatal Cuba Petróleo (CUPET).

El gigante petrolero brasileño, que hizo exploraciones en Cuba entre 1998 y 2001 y se retiró luego de invertir 16 millones sin éxito, también busca acordar la construcción de una fábrica de lubricantes.

Brasil tiene interés "en ayudar a los cubanos a construir una fábrica de lubrificantes", comentó Lula, quien anunció que también firmará acuerdos "para la construcción de carreteras".

Su visita tiene también como tema preponderante la ampliación de una línea de créditos brasileños, abierta hace dos años para la compra de alimentos y que alcanzó un total de 90 millones, de los que actualmente estaban siendo usados unos 20 millones.

En agosto pasado en un viaje a Brasil, el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, solicitó que ese crédito se amplíe a unos 200 millones de dólares y expresó el interés en que aumenten las inversiones brasileñas en la isla, ya fuertes en producción de cigarrillos.

"El gobierno brasileño pretende fomentar la inversión en Cuba, sobre todo en áreas estratégicas de la economía", comentó el portavoz de Lula, Marcelo Baumbach.

La delegación brasileña también pretende acordar obras de infraestructura como la remodelación de hoteles, y, en salud, avanzar en la cooperación para producir fármacos.

Brasil es el segundo socio comercial de Cuba en América Latina y el cuarto en el continente tras Venezuela, Canadá y Estados Unidos. El intercambio creció de 117,3 millones de dólares en 2002 a 453,5 en 2006, según cifras oficiales cubanas.