Jorge Eduardo Arellano
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El socialdemócrata Álvaro Colom asumió este lunes la presidencia de Guatemala, con la presencia más numerosa de mandatarios en la historia democrática del país, y del habitual representante de España en traspasos de mando en Latinoamérica, el príncipe Felipe de Borbón.

Colom, el primer socialdemócrata que llega a la presidencia de Guatemala en más de medio siglo, recibió la banda presidencial en una ceremonia realizada la tarde del lunes en el Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias, el Premio Nobel de Literatura guatemalteco.

El nuevo presidente, elegido el 4 de noviembre en la segunda vuelta, prometió hacer un gobierno con “rostro maya”, en el que sus mayores retos serán frenar la rampante inseguridad que mata a una media de 16 personas diariamente, mejorar la situación de más de la mitad de guatemaltecos que viven en la pobreza y sacar del ostracismo a la población indígena (42% de la población), la mayoría afectada por la pobreza.

Oscar Berger, el mandatario saliente, destacó en su discurso de despedida la transición “transparente y ordenada”, y recordó a su sucesor que le entrega un país en condiciones “más sólidas y ordenadas” que el que recibió.

Pero la presencia de varios presidentes latinoamericanos --en particular la del venezolano Hugo Chávez y la del colombiano Álvaro Uribe--, ha convertido esta cita en un foro para hablar de los rehenes de la guerrilla colombiana de las FARC, tras la reciente liberación de Clara Rojas y Consuelo González, que permanecieron secuestradas cerca de seis años.

Aunque rehusó manifestarse sobre su pedido de que se retire a las FARC de la lista de grupos terroristas, Chávez pidió ayuda a “todos los gobiernos del mundo” para lograr la liberación de “todos los rehenes del mundo”, incluidos los de las FARC, y aseguró que para esto último es necesario que “se sienten a hablar de paz los actores de la guerra en Colombia”.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, mandó una carta y un mensaje a través de su enviada, la secretaria de Estado para las Relaciones Exteriores y los Derechos Humanos, Rama Yade, para recordar a los mandatarios latinoamericanos que es necesario que se movilicen.

“La urgencia humanitaria requiere que actuemos cuanto antes y que la comunidad internacional siga movilizada, porque como lo han demostrado las pruebas de vida de Ingrid Betancourt, algunos rehenes se encuentran en estado de gran debilidad”, afirmó la enviada por Sarkozy, que tenía previsto entrevistarse, entre otros, con el propio Chávez y con Uribe.

“Por eso contamos con el presidente Uribe, Chávez y los demás presidentes para que desempeñen un papel de facilitadores. Es una cuestión de urgencia humanitaria”, dijo Yade en un breve encuentro con la prensa.

En el mismo sentido se manifestó el canciller de Brasil, Celso Amorim, quien acompañaba al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la ceremonia, al término de la cual iba a emprender viaje a Cuba.