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Miles de policías estaban este martes nuevamente desplegados en Jerusalén después de dos días de enfrentamientos con jóvenes palestinos, generados en torno a la explanada de las Mezquitas, un polvorín político-religioso en pleno centro de la Ciudad Santa.

“Comenzó la batalla por la soberanía (israelí) de Jerusalén y en particular del Monte del Templo”, como llaman los judíos a la explanada de las Mezquitas, declaró a la radio pública el ministro Sylvan Shalom, que remplaza al jefe del gobierno.

Ningún incidente de gravedad fue señalado durante la jornada en Jerusalén donde miles de personas, entre ellas cristianos evangelistas pro-sionistas, desfilaron por las calles de Jerusalén.

La marcha se lleva a cabo cada año con motivo del Succot, la Fiesta de las Cabañas o Tabernáculos, que conmemora el tiempo en que los hebreos erraron por el desierto después de salir de Egipto.

El Primer ministro israelí Benjamin Netanyahu “sigue los recientes acontecimientos desde su casa y está constantemente informado, en consulta con el ministerio de la Seguridad interior y los otros organismos de la seguridad”, indicó su oficina.

Israel prende la mecha
Del lado palestino, el principal negociador Saeb Erakat acusó a Israel de “prender la mecha al hacer crecer de manera deliberada la tensión en Jerusalén-este ocupada. Es muy peligroso pues hay un vacío (político) provocado por la ausencia de un verdadero proceso de paz”.

De su lado, la Autoridad Palestina del presidente Mahmud Abas condenó las “provocaciones” de extremistas judíos que quieren “cambiar el carácter de la explanada”.

El Hamas islamista, que controla la franja de Gaza, llamó por su parte a “reactivar la Intifada para defender Al-Aqsa”.

La explanada, donde se sitúan las mezquita Al-Aqsa y la Cúpula del Peñón, es el tercer santuario del islam después de La Meca y Medina.

Construida sobre el templo judío destruido por los romanos en el año 70 de la era cristiana, cuyo principal vestigio es el Muro de las Lamentaciones, es también el lugar más sagrado para los judíos.

La policía mantuvo el acceso limitado de la explanada autorizandolo sólo a los musulmanes de más de cincuenta años y a condición de ser árabes israelíes o residentes en Jerusalén-Este anexado por Israel desde 1967, según la fuente.

La policía también mantuvo la prohibición del acceso a la explanada a los visitantes judíos y cristianos.

Decenas de detenidos

Desde 2003, la policía israelí autoriza el acceso a la explanada a grupos de visitantes, sin coordinación con la Oficina de bienes musulmanes (WAQF) encargada de los santos lugares, pero prohíbe que los judíos vayan a orar allí.

“Debimos mantener el estado alerta y nuestro despliegue masivo debido a una serie de incidentes el lunes en la noche, que llevó a la detención de unos veinte palestinos”, declaró a la AFP el portavoz de la policía local Shmuel Ben Rubi.