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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, y líderes indígenas iniciaron ayer lunes un proceso de diálogo tras protestas que dejaron la semana pasada un aborigen muerto y 40 policías heridos, lo que permitirá a las etnias incidir en la política de recursos naturales.

Las partes acordaron la apertura de conversaciones en una primera cita entre Correa y un centenar de indígenas, incluidos los dirigentes de las tres principales agremiaciones del país, que se prolongó por cuatro horas en el palacio presidencial en Quito.

Se trata de un “diálogo permanente con varias mesas de trabajo” que empezará a surtirse este martes “en torno a la agenda que han planteado” los líderes del “levantamiento”, según una declaración leída por la secretaria (ministra) de Pueblos, Doris Solís.

En el encuentro también se convino concertar un proyecto de ley sobre aguas, detonante de la protesta social más fuerte que ha enfrentado Correa desde que asumió el poder en enero de 2007.

Asimismo, las partes discutirán una propuesta de reforma a la ley de minería, planteada por los nativos, y conformarán una comisión para investigar la muerte de un educador indígena, el pasado miércoles, durante choques con la Policía en la ciudad amazónica de Macas (235 km al sureste).

Correa insistió en que el aborigen murió por perdigones que dispararon sus compañeros y que causaron heridas a 40 policías.

El presidente aceptó que una próxima reunión se celebre en territorio amazónico de los Shuar, una de las etnias más radicales del país.