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  • AFP

Al menos 17 personas murieron y 63 resultaron heridas, según fuentes oficiales afganas, en un atentado suicida cometido hoy frente a la embajada de India en Kabul, reivindicado por los talibanes en su página web. "Murieron 17 personas: dos policías y 15 civiles. Y 63 personas resultaron heridas: 50 civiles y 13 policías", declaró el portavoz del ministerio de Interior, Zemarai Bashary, en su último parte de víctimas.

Por la mañana, a la hora pico, un kamikaze hizo estallar los explosivos que llevaba en su vehículo frente al recinto de la embajada india en la capital afgana. Estados Unidos condenó el atentado: "Nada puede justificar este tipo de violencia insensata", declaró Ian Kelly, portavoz del Departamento de Estado. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, indicó que "condena fuertemente el atentado insensato cometido en Kabul", declaró su oficina de prensa en un comunicado.

La OTAN y la Unión Europea, UE, también expresaron su condena. "Es un nuevo ejemplo del desprecio completo de los talibanes por la vida de los afganos", estimó en un comunicado el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen. El atentado "mató e hirió indiferentemente a un gran número de civiles inocentes", deploró la presidencia sueca de la UE, mientras que el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, se manifestó "entristecido" por "este horrible acto de terrorismo". 

El presidente estadounidense, Barack Obama, llamó por su parte al primer ministro británico, Gordon Brown, para discutir la revisión que hace Estados Unidos de su estrategia en Afganistán, informó la Casa Blanca. "Ambos líderes discutieron la revisión en curso de la situación en Afganistán y Pakistán, acordaron seguir de cerca las consultas en adelante y subrayaron la importancia de trabajar juntos con nuestros aliados y nuestros socios afganos y paquistaníes", precisó el portavoz Robert Gibbs.

"Esta mañana, un atentado suicida se llevó a cabo en Kabul, hacia las 08:40 (hora local), gracias a Jalid, uno de nuestros mártires, del distrito Paghman", en la provincia de Kabul, indica el comunicado de los talibanes. "Miembros de alto rango de la embajada y 35 soldados extranjeros y afganos murieron", agrega, en un balance diferente del oficial. La OTAN indicó que ninguno de sus soldados pereció ni fue herido.

El atentado, en el distrito de alta seguridad donde se encuentran los edificios gubernamentales y las embajadas, dejó la zona reducida a escombros, con restos de cadáveres, automóviles y bicicletas esparcidos y un enorme cráter en el centro de la calzada cerca de la embajada de India. Un pedazo de carrocería carbonizada era todo lo que quedaba del vehículo del kamikaze. Un todoterreno blanco de la ONU y otros tres vehículos resultaron dañados. En el interior de uno de ellos se podían ver los cuerpos sin vida de varias personas.

La ministra india de Relaciones Exteriores, Nirupama Rao, afirmó poco después desde Nueva Delhi que la embajada era "evidentemente" el blanco del atentado. Rao afirmó que ningún ciudadano indio murió en el ataque, pero que tres policías que custodiaban la puerta de la embajada resultaron heridos.

Quinto atentado en menos de dos meses
Se trata del quinto atentado suicida en menos de dos meses en Kabul, una ciudad sometida a fuertes medidas de seguridad. En total, 53 personas han muerto en estos ataques desde agosto.

El ataque ocurrió a pocos metros del lugar donde, el 7 de julio de 2008, un kamizake había estrellado su vehículo cargado de explosivos contra la entrada de la embajada india matando a 60 personas, en el atentado más mortal de este tipo perpetrado en Kabul.

Desde hace meses, Kabul es con regularidad escenario de atentados suicidas, que ilustran la intensificación y expansión de la insurrección de los talibanes, pese a la presencia de 100.000 soldados extranjeros en Afganistán, dos tercios de ellos estadounidenses. El último remonta al 17 de septiembre. Diez civiles y seis soldados italianos murieron cuando un kamikaze lanzó un vehículo cargado de explosivos contra un convoy de la fuerza de la OTAN en pleno centro de la capital.

Mientras las pérdidas civiles y militares alcanzan desde hace varios meses niveles récord, los talibanes parecen determinados a no aflojar la presión sobre el gobierno, debilitado por la crisis política surgida a raíz de las elecciones presidenciales, en las que los observadores internacionales señalaron fraudes a gran escala.