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  • AFP

El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, cumplió hoy 100 días al frente del gobierno gozando de una alta popularidad pero sometido a críticas de sus opositores, que le acusan de no cumplir sus principales promesas de campaña. El mandatario derechista, dueño de una cadena de supermercados, expresó hoy que en 100 días "no se hace magia", pero afirmó que el cambio que prometió en la campaña electoral "va por buen camino".

Desde que asumió el poder el 1 de julio, Martinelli se ha tomado el tiempo de vender el avión presidencial, visitar al primer ministro italiano Sivio Berlusconi y al Papa Benedicto XVI, de lanzar una bola de béisbol en el Yankee Stadium de Nueva York con el pelotero panameño Mariano Rivera de receptor y tocar la campana para abrir la sesión de la bolsa neoyorquina.

El mandatario, de 57 años, dona su sueldo de gobernante todos los meses a organizaciones sociales y utiliza un lenguaje contra el "capitalismo salvaje", más propio de un político de izquierda que de un magnate de derecha como él.

Martinelli tiene la aceptación del 77% de los panameños, tras ser elegido con el 60% de los votos en los comicios de mayo, según la Consultora Mitofsky.

Reproches de la oposición
La oposición socialdemócrata le reprocha que esté despidiendo masivamente a funcionarios públicos; que no ha bajado los índices de criminalidad, ni el costo de la vida como lo prometió; que ha adjudicado contratos en forma directa por 150 millones de dólares y la permanente descalificación a sus críticos.

Lo que más simpatías le ha traído es haber atacado el bolsillo de poderosos grupos empresariales para negociar pagos de millonarias deudas y renegociar contratos y concesiones para obtener más recursos para las políticas públicas.

El aumento del sueldo a los policías, un bono de 100 dólares mensuales para los mayores de 70 años que no tienen pensión y los pasos para sacar a Panamá del cuestionado Parlamento Centroamericano son otras medidas aplaudidas.

"Martinelli es un hombre muy difícil de definir y encajar" porque es "un empresario de derecha que toma medidas contra empresarios" para recaudar fondos para políticas sociales, señaló José Blandón. El analista cree que el malestar que existe hacia los políticos tradicionales es "tan grande" en Panamá y la oposición "está tan dividida", que Martinelli "aún tiene un espacio muy grande para maniobrar", en un país cuya economía depende del Canal interoceánico y donde un tercio de la población vive en la pobreza.

Sin embargo, sus opositores critican que Martinelli está poniendo en riesgo la seguridad jurídica de las empresas y las inversiones; que los homicidios han aumentado un 29%, y que viaja mucho al exterior, pese a que criticaba las giras del ex presidente socialdemócrata Martín Torrijos (2004-2009).

"Lo que ha hecho perfectamente bien es todo lo contrario a lo que dijo en campaña", manifestó la dirigente opositora Balbina Herrera, jefa del Partido Revolucionario Democrático (PRD, socialdemócrata) y ex candidata derrotada por Martinelli en las elecciones.

Martinelli "hace las cosas de manera que logra enfrentar a todo el mundo. Tiene un liderazgo tóxico que pasa permanentemente en conflictos y si no tiene los crea", expresó el ex presidente Ernesto Pérez Balladares (1994-1999), del PRD.