•   ROMA / AFP  |
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El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, privado de su inmunidad judicial, inició ayer jueves un verdadero contraataque, arremetiendo contra la prensa, la justicia y el Presidente de la República, tras dejar claro que no se plantea renunciar a su cargo.

Al día siguiente de una de las jornadas más difíciles de su carrera política, Berlusconi atacó con vehemencia al Presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, la figura más representativa de la democracia parlamentaria italiana.

Agredir al presidente, elegido por el Parlamento como una personalidad por encima de las partes, es un hecho poco común en la vida política italiana.

“El presidente fue elegido por una mayoría de izquierda. Sus raíces políticas son totalmente de izquierda y fue la persona que designó a los jueces de la Corte Constitucional, lo que demuestra de qué parte está”, lanzó este jueves Berlusconi desde una emisora pública.

“Voy a mostrarles a los italianos de qué pasta estoy hecho”, advirtió en la misma entrevista, durante la cual embistió contra los jueces por haberle montado “juicios farsas, risibles, absurdos”, y amenazó con “ridiculizarlos” ante el país y las aulas judiciales.

Intenta descuadernar el sistema político
Ante la perspectiva de regresar al banquillo de los acusados por corrupción y falsos balances, Berlusconi no sólo atacó a la mayor institución del país, sino que también intenta desencuadernar su sistema político.

“No se trata de un gesto improvisado. Decidió oponer la propia legitimidad electoral a la de las instituciones, que considera no legítimas por no haber sido elegidas a través del voto directo”, sostiene en un editorial Il Corriere della Sera.

Il Cavaliere, como suele ser llamado, se considera el “único representante legítimo de los italianos” gracias al apoyo de las urnas y de los sondeos, que le otorgan, según sus propias encuestas, el “70% de popularidad”, escribe el diario.

Una popularidad que según los sondeos de la prensa de oposición ha disminuido en los últimos meses por escándalos sexuales hasta caer a 47% en septiembre pasado.

“Desprecia las instituciones y al Parlamento, y sólo mantiene el diálogo con los italianos a través de sus propios canales de televisión”, comentó a la AFP el diputado de izquierda Luciano Violante.

“La violencia de los ataques lanzados por Berlusconi son una señal de fragilidad”, explicó a la AFP Giacomo Marramao, profesor de Filosofía Política en Roma.

“Es como si dijera: el Estado soy yo y nadie más”, comentó Marramao.

El experto descarta, sin embargo, una movilización masiva a favor del millonario político en un momento tan delicado, marcado también por los recientes escándalos que ha protagonizado por sus fiestas con prostitutas de lujo y menores de edad.