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  • AFP

Policías y militares hondureños reprimieron hoy con gases lacrimógenos y cañones de agua la manifestación de un centenar de seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya frente a la sede de un diálogo que busca una salida a la crisis política.

Por segundo día consecutivo, los manifestantes, que se habían concentrado frente a la Universidad Pedagógica, desfilaron hacia el hotel donde se llevan a cabo las conversaciones, pero las fuerzas de seguridad dispersaron la protesta lanzando bombas lacrimógenas y chorros de agua desde una tanqueta.

"Asesinos", "golpistas", "no nos van a detener", les gritaban a los policías mientras corrían cubriéndose con pañuelos para evitar los efectos de los químicos. Los manifestantes volvieron desafiantes a las afueras del hotel, pero de nuevo chocaron con el nutrido cordón de agentes antimotines que avanzó hacia ellos golpeando sus bastones contra el escudo. "Aunque nos tiren gases, seguiré en pie de lucha porque quiero tener al presidente por el que voté en la Casa de Gobierno, no al que pusieron las fuerzas armadas", afirmó Orlinda Cruz, un ama de casa de 59 años, mientras se aliviaba del efecto de los gases con bolsitas de agua sobre la cara.

Decreto sigue vigente
El gobierno de facto de Roberto Micheletti anunció el lunes la derogación del decreto con que restringió las libertades de reunión, movimiento y prensa, pero sigue vigente porque aún no se publica en el diario oficial La Gaceta. "Se aprovechan de que el decreto está vigente para seguir reprimiendo al pueblo con sus armas. Exigimos que paren la represión. No puede haber diálogo mientras siguen golpeando a la gente", gritó uno de los activistas del Frente de Resistencia contra el Golpe de Estado del 28 de junio.

Uno de los policías dijo a la prensa que seguirán dispersando las protestas: "El decreto sigue vigente, no tienen derecho a salir y ya los vamos a desalojar de nuevo hasta que se vayan", afirmó.

Una misión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA), que instaló el miércoles el diálogo entre representantes de Micheletti y Zelaya, pidió al gobierno de facto respetar los derechos humanos y hacer efectiva la derogatoria del decreto, a fin de propiciar un buen clima para las pláticas. El diálogo busca poner fin al conflicto que desató el golpe que derrocó Zelaya, refugiado en la embajada de Brasil desde que volvió a Honduras subrepticiamente el 21 de septiembre.